Musa erótica

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En sueños veía una mujer hermosa y rubia
Descendiendo etérea entre brumas violáceas
Sus cabellos brillaban como el sol
Se acercó lo suficiente como para tocarla
Pero fue ella quien me acarició
Lo siguiente que recuerdo son
sus besos suaves sobre mi boca tibia
Sus manos que sutilmente mi cuerpo recorrían
Su perfume a violetas y su cálido fulgor
Estaba yo desnudo y ella sobre mi contorneandose plácida
Sus senos túrgidos acariciaba goloso
Mientras su Rubio cabello sobre mi rostro caía
Convocando la magia con secretos placeres
Escondidos en su sexo solar
Orgasmos infinitos la poseían y yo en éxtasis no podía sino gemir
Al despertar, al medio día me hallaba sólo entre altas hierbas y un primigenio altar de piedra
Ella era la musa etérea encarnada
Haciendo poesía conmigo nada más!

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ensueños 1

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mantenerse ensoñando, saltando de un sueño a otro como en esas ciudades de hierro, en las que uno siempre quiso pasar más de una vez por todas las atracciones. brincar de sueño en sueño y no recordar ya como despertar de nuevo al Mundo (¿real?).

en el subfondo de ese deseo de ensueño perenne yacen las influencias de las tempranas lecturas de Castaneda. la primera toma de yagé. el xiloxibe, enteógeno más que codiciado en las faldas de las montañas manizaleñas; aventuras dosmileras en tierras casi propias del puro cariño que les fuiste agarrando.

mantente ensoñando, así, bien lúcido, “bien locazo”, como dicen mis amigos de Vilca. y soñá bonito: “Salud y buena Pinta” soplaba el Taitico, y ¡juas! ¡vos te zumbabas la totuma de un solo trago, ahh bandido! ahora bebes de otras ánforas, libas de otros vinos, fumas otras (las mismas) hierbas. bebes cerveza y ves como te crece la tripa, la barriga. y seguís ensoñeciendo los libros, académicos y de los otros y ahí vas, ensoñando algoritmos y controles que predigan lo que otros antes no pudieron o no quisieron, qué mas dá. ensoñás también “la vaina” funcionando completica y querés salir volando hasta ese punto y aprenderte todo todo -así sea en-sueño, que después uno sí se acuerda-.

ensoñas el pueblo querido y es como si hasta volvieras a sentir el olor del arado, la chagrita, el sabor de las moras, y todo eso que para el mundo son detalles (nimios) y que para vos son simplemente lo que hace La Diferancia. ensoñaste vivir también así,como en estos días: en las extranjas y haciendo lo que te gusta más. ¿cabra la duda al resto? ¡No, hombre! fue que se le dieron las cosas, como en un golpe de suerte, y allá está. ahh…

y sos vos el que sabes, pero tampoco sabes. como cuando mirabas aquellas placas que te hacían pensar (y dudar de tu no fe) en que la alucinación es colectiva y “muito grande”, mientras descendías las escalas de piedra al fondo del abismo, al santuario, una vez más, para no perder la costumbre. y volvés, ahora otra vez ensoñando en portugués, ¡qué lindos sueños, calle! ¡y qué duros de realizar! pero qué satisfactorios a la vez. y “a gente” ahí acompañando el viaje (es decir, el vuelo y la caída). “siguen bastos” dice otro refrán que sólo hasta ahora cobra sentido para mí. sí, siguen bastos, y después están las copas y luego las espadas y los tréboles y todo vuelve a repetirse, pero… ¡qué embustero es usted! que no es sino la Otra Vuelta de la Tuerca en el viaje espacio temporal que todos hacemos… y qué querés, vos seguí ensoñando, nada más hay… Suma Kausai!

autum

otoñotropical

¿nosotros, qué sabemos de hojas secas que se lleva el viento? nosotros tenemos otras nostalgias, otros aires, otros vientos que elevan cometas en la sabana, la nieve viene en forma de raspao, la nostalgia en forma de veleros que se lanzan al mar, ese mar azul, de arenas blancas y no ese mar gris de rocosas playas en las que no se es posible veranear ¿el otoño qué nos trae como preludio del invierno, si acá el invierno trae agua, mucha agua y por lo tanto humedad y calor?

propugno por la poesía de Tropicalia, una poesía con nuevas añoranzas y con metáforas nuevas en el que el otoño no es sino otra de ellas

09/10/13

fuga en yo menor

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vengo y me voy
soy intermitente
así permanezca

y quiero desaparecer 
para siempre 
-o por instantes-

soy fugaz como saeta
eterno como las montañas
profundo como un ocelote
diáfano como el rocío

voy y vengo 
pero regreso a la raíz
desde inexplorados
parajes

soy yo el que escribe
el que lee y el que camina

el que desanda sus pasos
el que reemprende
la huída inexorable
hacia ningún puerto

soy los que me habitan
los que me poseen
y los que se van muriendo
de a poquitos

y como Walt yo canto
mi propia sinfonia
a sotavento y barlovento
en fuga y contrapunto

19 / 09 / 2013

Cuántos recuerdos me trae este libro fantástico de Los Hongos De Yuggoth

Pleroma encadenado

I cannot tell why some things hold for me
A sense of unplumbed marvels to befall,
Or a rift in the horizon’s wall
Opening to worlds where only gods can be.
There is a breathless, vague expectancy,
As of vast ancient pomps I half-recall,
Or wild adventures, uncorporeal,
Ecstasy-fraught, and as a day-dream free.
It is in sunsets and strange city spires,
Old villages and woods and misty downs,
South winds, the sea, low hills, and lighted towns,
Old gardens, half-heard songs, and the moon’s fires.
But though its lure alone makes life worth living,
None gains or guesses what it hints at giving.

H. P. Lovecraft, Fungi from Yuggoth, XXVII

No sabría decir por qué algunas cosas me producen
una sensación de maravillas inexploradas por venir,
o de grieta en el muro del horizonte
que se abre a mundos donde sólo los dioses pueden vivir.
Es una expectación…

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Sin género

¿Por qué he de entender yo en las mujeres
eso que ellas, ni en su ser más íntimo,
han querido entender jamás en mí?
¿Que sienten? Sí,
yo también suelo llover,
generalmente cuando estoy viva.
¿Qué aman? Entre el amor y la muerte
a mí me correspondió el filo.
¿Qué quieren ser bellas entre las más?
También en las mañanas he roto el primer espejo.

No,
no quiero entender a las mujeres,
su odiosa pretensión de cargar en los senos
una mariposa corroída e ilusoria,
su monstruosa preferencia por el color rosa
como si acaso, sin él, se perdiera su cintura del cauce natural
y las caderas se revelaran verdaderas en el insulso tono
de una ternura medida en máscaras.
No,
no quiero entender a las mujeres
y me declaro sujeto indecentemente femenino.

Por
P. Cadena

Una noche de enero

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By Rita González Hesaynes

Todos los eneros, una noche cualquiera
aparece subrepticio el amor, ese que se despierta
y grita como un nene averiado
a las paredes de la fiebre, al juguete perdido
al cielo que debe estar ahí en alguna parte
brillando celestemente sobre el pasto
vacío de termómetros y jarabes amargos
Tan urgente y estúpido este amor siemprenuevo
que tanto se parece a una calle cortada
certero y rotundo como las piedras
que te quiero arrojar a las ventanas
en afán de brotar transmitir irradiar
con la poca violencia que se me permite
pálidos reemplazos del cascote menguante
que me escolta y me acaricia el pelo desde lejos
de vuelta a casa riendollorando
entre una arquitectura
espantosa y magnífica por turnos
pasacalles graciosos, zapatillas
colgadas de los cables por los afortunados
que caminan felices por los aires
como yo que levanto la vista
plena del helio del amor
sin esquivar los ejércitos de baches
recuerdos, tramperas, contratiempos.

obra

icaro

(i)

prosas poéticas
cortas y contundentes
como un golpe de box
de esos que tiraba Hemingway
para arreglar sus diferencias

versos como aves
que migran al sur
y viven por siempre
en una eterna primavera:
el florecer de mi poesía

cartas tremendamente lúcidas, extensísimas
y traducciones como las que Cortázar hace de Pöe
Trinos atinados como aforismos
sabihondas sentencias en clave de ser
crónicas irreprochables, exactas, profundas

disertaciones claras y concisas
de no más de una o dos cuartillas
no por ahorro sino por sensatez
pues la locura comienza con una mar en calma

largas elucubraciones
y extensos diarios de viaje
canciones afiladas como dagas
tentempiés de haikús y hierba mate

(ii)

diseminar la obra en la pradera de los géneros
cual laboriosa abeja divagante y picaflor probarlos todos
anticipando palabras hilvanando versos del aire y de la luz

pequeños gérmenes volátiles
que al ritmo de los vientos
se eleven y giren por doquier
y escapen hacia ignotos confines

que vuelen asi
mis palabras garabatos
por entre cielos de azur
y multicolores nubes
o entre cielos grises y lluviosos

y abajo en el océano se debate la nao de palabras
ahíta de nuevos paisajes y puertos
una pequeña obra que en diferentes paisajes
se refleja luminosa y en otros se asoma tímida

esa nao soy yo y todos mis otros
es una tripulación es asaz particular
y tu eres bienvenido a bordo.

di- vagaciones en clave de ser (enero – I)

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primeros nueve días del año. con cada ciclo que se cierra la espiral da otra vuelta más y dicen que uno crece otro poquito. plenos nueve días de una vacación que se suma por un lado, a otro sinfín de fiestas repetidas hasta el cansancio, pero qué más da, puesto que por el otro lado, son cada vez distintas y únicas; siempre pletóricas; extremas hasta la enfermedad; de cafetín y de licor de contrabando, buenos vinos tintos para brindar en noche vieja (faltaría más), abrazos y abrazos para dar y convidar, turistas y nuevos amigos que conocer, viejos amigos que saludar y otros que al no estar presentes se añoran.

de repente esa semana mágica se acaba, así como comenzó. un ciclo que se cierra en medio de otro más grande que apenas empieza y así es con todo. quiero en este punto recalcar que durante mi viaje de retorno sonó “el ciclón” de los Cafetacvba más de un par de veces mientras yo trasegaba raudo por el eje cafetero: cielos azul celestes y nubes blancas, infinitas tonalidades de verdes, pura exhuberancia, los nevados impertérritos al fondo coronando el paisaje, completando la visión, la majestuosidad de la pacha mama por doquier. y para corroborar aún más esta disertación yo mientras tanto meditaba  y recordaba sobre mi temporada de Universidad en estas tierras que ahora son fugaces, transitorias; en cómo cerré ese ciclo y qué dejó de provechoso para mi: los buenos amigos que sobreviven aún, los que se han ido, y secretamente – casi que inconscientemente- me proponía conservar de la mejor manera posible esas relaciones y crear muchas más, crecer con todos y profundizar los lazos que nos unen. es decir, recorrer en compañía por aquella espiral de la existencia.

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buenos propósitos que se sentencian en la última noche del año y que se tratarán de cumplir a lo largo de éste que comienza. se da otra vuelta de tuerca al mundo se asegura el infinito tornillo otro poco con una rosca de 365 días de diámetro. es ya el trigésimo tercer giro de la rueda de mi ser, se acerca además la mítica edad del Mesías, pero yo ya he hecho realidad el más importante de los milagros: el estar vivo y sobrevivir a pesar de los embates, a pesar de los envites, de las más que seguras zozobras que al final no fueron, de las inevitables caídas hacia obscuros abismos – fauces de lobos hambrientos, horrores fantásticos de alcances insospechados-.

al final deste ciclo también te preguntarás ¿cuál es el balance? y deberá ser mayor que cero. sino, ¿para qué vale la pena seguir?. en resumen, seguir haciendo realidad este milagro que eres, que ya es bastante. y cuestionando aquella realidad a cada instante, siempre, todo el tiempo, faltaría más.

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ahora no pormenorizaré mis propósitos, ya os iréis dando cuenta dellos. ya los veréis y por supuesto, se los haré saber, cómo no. que todo siga confluyendo, conspirando-sé. lo sé. pura fe del carbonero, pero lo bueno es que más temprano que tarde este minero obtendrá el oro, ya verán.

apenas es enero, nueve primeros días del año. no del señor, sino mío. a su diosito católico no me lo banco (para decirlo con los argentinos, y pensar que ellos sí se aguantan al Diego, en fin). que todo siga conspirando como hasta ahora. se los reitero. que no es otro ciclo hombre, es “el ciclón”. – detengan esta vaina, ¡jajaja! ya se terminó la cuartilla, hasta pronto.