Comentario a un poema de Jota Ele

Todo lo que regresa
Trae impregnado ese olor rancio
De la duda

No se vuelve para ser el mismo
De siempre
Y quien regresa tampoco quiere
Volver a ser el mismo que una vez fue

Quizá no regresamos al volver
Puesto que jamás volvemos
A ser el que una vez fuimos

Aquel añejo aroma tras los cortinados
O ese reloj abandonado en un rincón

Volver ¿para qué?
Tal vez sólo para morir
O acaso ensoñar

No esperar, sino sentarse y observar

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El desencanto y la decepción sólo aparecen cuando esperas algo de los demás…
la vida me ha enseñado que la mayoría de personas sólo actúan en beneficio propio. Por tal motivo, las demás personas nos convertimos en un objeto más para lograr sus fines. cuando lo consiguen te tiran, como algo inservible.

La indiferencia es la respuesta ante estos actos de ellos hacia ti. Con algunos tratas de comunicarte y llegas a intentar, incluso, tácitos pactos de convivencia; con otros más jóvenes, la vida te brinda la posibilidad de enseñarles (a observar sencillamente); con algunos, más escasos aún, logra florecer un sentimiento de amistad y camaradería, los llegas a apreciar, incluso a amar y así entregás, ya sin la fastidiosa costumbre de esperar alguna recompensa, excepto quizás, una sonrisa sincera, que se da mayormente con los ojos, que se dibuja en una mirada única e irrepetible…

El resto, esos pequeños miles, son sólo la gente que viene y va y que, aunque humanos, muchas veces no lo son tanto, o no actúan como tales… pero ya sabes que no puedes abarcar todas las esferas, y que hay mundos enteros que ya no te cautivan; su interés se ha esfumado o lo han perdido de un momento para otro… y entonces ratificas que, lo que cuenta es no esperar, sino sentarse y observar lo que pasa, con ojos de bodhissatva (para decirlo como lo hace Rita en uno de sus bellos poemas)

Los Ojos del Bodhissatva

LEO10187

Por: Rita Gonzalez Hesaynes

tantas veces he visto este escenario, amada
la lluvia en la ventana
tantas veces te he dicho
que te acerques a mí o a la llovizna
tantas veces he
jugueteado
con estos pensamientos
que temo seriamente no poder
salir nunca de esta habitación

sin pausa hemos de ver
la misma lluvia, palabra por palabra
en nuestra mente
no miramos sino con las palabras
legítimos conjuros
y estamos hechos mentalmente de magia
y con la magia pobre que invocamos
hacemos nuestros mundos
así como los hacen ciertos dioses
a nuestra semejanza

mucho me temo, amada, que todo
en este cuarto: las paredes desnudas
la vieja lámpara al costado del lecho
nosotros mismos
conformamos tan solo un pensamiento
un símbolo en el sueño de algún otro
al que nos parecemos vagamente

no tengo más recuerdos verdaderos
que esta escena
en que te observo hermosa
hija de la noche y de la lluvia
y se escuchan las gotas sobre el pueblo
como si hablaran de países extraños
pero nunca abrimos la ventana, amada
todo lo observamos detrás de los cristales
y entendemos poco de la lluvia

acaso por esta vida un tanto triste
sea tan hermosa la llovizna
así como tú lo eres, pero eterna
ven a mirarla, amada, a la ventana
reconoce tus ojos en la lluvia
dime qué sucede fuera de este cuarto
sobre quiénes te arrojas
cómo viven
si saben de los mundos tras los ventanales

qué inhumana es la lluvia
y qué hermosa eres, amada
cuando miras con ojos primitivos
como si lo real te inundara de pronto
y esta fuera la única vez que nos salvamos
y por vez única pudiéramos salir

LEO10188

–**–

tal vez sienta hoy, como desde hace meses, que el amor no vuelva más a tocar mi puerta, que se fue contigo, el día que te marchaste. Tal vez hoy flaqueo, imaginando poemas que jamás declamaré para ti, en medio de un café lleno de humo y jazz

volver

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siempre estamos volviendo
volviéndonos a rehacer
volvemos los ojos con nostalgia
hacia el pasado
volvemos los ojos hacia dentro
para reconocernos a nosotros mismos
y descubrir cuánto hemos cambiado

volvemos con exquisito gusto
a releer los poemas queridos
y a recorrer las calles
donde hemos sido felices

volvemos a ver a los amigos
que extrañamos y añoramos
las viejas canciones
que nos afloran recuerdos

volvemos
pero jamás volvemos
a ser los mismos
a pesar de esas voces
que en nuestra mente
susurran “te quieros” olvidados
pues son añoranzas
vestidas de imposibles

hoy volvi a recorrerte
ciudad de amplias aceras
y frondosos árboles
con gente linda y amable

y no sé por qué
-pero sí sé-
pensé en vos

y quise volver
-a pesar de todo-
quise volver a vos

pero creo que he olvidado el camino
y la luz de tu faro
no me guía ya más

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3 horas 16 minutos y 30 segundos

charles-bukowski

Se supone que soy un gran poeta
Y tengo sueño por la tarde,
Sé que la muerte es un toro gigantesco
Dispuesto a embestirme
Y tengo sueño por la tarde.

Sé que hay guerras y hombres que pelean en el ring,
Sé que hay buena comida, buenos vinos, buenas mujeres
Y tengo sueño por la tarde
Me inclino hacia el sol tras una cortina amarilla
Y me pregunto a dónde habrán ido las moscas del verano,
Recuerdo la muerte tan sangrienta de Hemingway
Y tengo sueño por la tarde.

Algún día no tendré sueño por la tarde
Algún día escribiré un poema que encenderá volcanes
En las colinas que están ahí fuera
Pero ahora mismo tengo sueño por la tarde
Y alguien me pregunta “Bukowski, ¿qué hora es?”
Y yo contesto “3 horas, 16 minutos y 30 segundos”.
Me siento muy culpable, me siento asqueroso, inútil,
Demente, tengo sueño por las tardes
Están bombardeando iglesias, bien, eso está bien
Los niños montan ponies en los parques, eso está bien
Las bibliotecas están llenas de miles de libros sabios
Hay música grandiosa encerrada dentro de la radio
Y yo tengo sueño por la tarde,
Tengo una tumba dentro de mí diciendo
“Bah, deja que lo hagan los demás, déjales que ganen,
Déjame dormir”

El ingenio está a oscuras
Barriendo la oscuridad como una escoba
Me voy donde han ido las moscas en verano
Intentad atraparme.

a una mujer

wall art - Bogotá DC
wall art – Bogotá DC

Por: Paul Verlaine

A usted, estos versos, por la consoladora gracia
De sus ojos grandes donde se ríe y llora un dulce sueño;
A su alma pura y buena, a usted
Estos versos desde el fondo de mi violenta miseria.

Y es que, ¡ay!, la horrible pesadilla que me visita
No me da tregua y, va, furiosa, loca, celosa,
Multiplicándose como un cortejo de lobos
Y se cuelga tras mi sino, que ensangrienta.

Oh, sufro, sufro espantosamente, de tal modo
Que el primer gemido del hombre
Arrojado del Edén es una égloga al lado del mío.

Y las penas que usted pueda tener son como
Las golondrinas en un cielo al mediodía,
Querida, en un bello día de septiembre tibio.

Espergesia

Yo nací un día
que Dios estuvo enfermo.

Todos saben que vivo,
que soy malo; y no saben
del diciembre de ese enero.
Pues yo nací un día
que Dios estuvo enfermo.

Hay un vacío
en mi aire metafísico
que nadie ha de palpar:
el claustro de un silencio
que habló a flor de fuego.

Yo nací un día
que Dios estuvo enfermo.

Hermano, escucha, escucha…
Bueno. Y que no me vaya
sin llevar diciembres,
sin dejar eneros.

Pues yo nací un día
que Dios estuvo enfermo.

Todos saben que vivo,
que mastico… Y no saben
por qué en mi verso chirrían,
oscuro sinsabor de féretro,
luyidos vientos
desenroscados de la Esfinge
preguntona del Desierto.
Todos saben… Y no saben
que la luz es tísica,
y la Sombra gorda…
Y no saben que el Misterio sintetiza…
que él es la joroba
musical y triste que a distancia denuncia
el paso meridiano de las lindes a las Lindes.

Yo nací un día
que Dios estuvo enfermo,
grave.

La mejor solución y vivir de verdad

harry martinson

La mejor solución
Traducción de Octavio Paz

La resignación se encarga de arreglar casi todo:
poco a poco se forma una suave costumbre del dolor.
Eso acontece sin protestas y sin vivas.

Uno se esfuerza hacia arriba
y se acostumbra hacia abajo.

No son las revoluciones, sino las resignaciones
las que han permitido al hombre que viva,
si es que en realidad ha vivido.
Nadie, sin embargo, ha sobrevivido.

Es posible arreglar las jubilaciones,
pero las resignaciones se arreglan sin nadie.
Alivian poco a poco y sin cesar todas las instituciones
de las obligaciones y de las opiniones.
Y el ocaso, sonríe.

Vivir de verdad

Vivir de verdad es atreverse a elegir las propias opiniones
más que permitir que le obliguen a uno a elegir su realidad.
Te aconsejo que vomites por la boca la realidad que odias.
Sueña de buena gana y de preferencia lo que no quiere la época.
Sepárate de lo típico de los tiempos hacia delante y hacia atrás.
Los tiempos venideros están violados y cargados de todas
las cadenas imaginables
sobre todo de las de la utilidad y de las del insípido bienestar
con su acolchada seguridad, de tan poco valor para el espíritu,
y sus cochecitos de juguete para todos.

Harry Martinson