Radiación de fondo

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A Juan José Ceselli

I

Por vía de un golpe de látigo, de una terca voluntad de golpear contra el muro, de contemplar soles candentes en apariencia fríos, de almacenes con golosas irradiaciones, de hombros desnudos entrevistos bajo la penumbra lunar, de grabados con salamandras en el fuego, de testamentos redactados al vapor del mercurio, de remotas luces que, presuntamente, señalan el lugar del Paraíso. Entonces el rumor del viento entre maderas, la lucha del insecto por alcanzar el otro lado de la ventana, el relámpago detenido en el penúltimo grado de su intensidad, la cópula en dirección a los cometas, los confines, los frutos abiertos y dispuestos a ofrecer sus zumos a los sonámbulos.

II

Viene de secretos encuentros en habitaciones secretas, en casas que levitan, abajo bestias que saltan y aúllan y muerden. Viene de luminosos truenos, de apariciones, de corolas, de veloces partículas cada una con su beatitud y su vicio, de sonidos de golpes de vara metálica contra vasos de vidrio que, aunque breves, parecen hechos de materia de eternidad.

III

¿Qué nombre darle a la que ahora levanta su vestido ante el espejo, mientras imagina el paso de veloces caballos, ninguno con jinete? ¿A su ansia de abrazo que hace fulgurar el aire? ¿Al centro magnético de su cuerpo que anhela primero plenitud y luego desmayo?

Carlos Barbarito
Cuba (2016)

(Con) ciencia

por que si algo he aprendido en estos años es que ha sido la ciencia precisamente la que siempre ha estado supeditada, por no decir arrodillada, a dos fuerzas maquiavélicas: la fuerza militar y la del capital.

han sido los milicos y los industriales los mecenas de los grandes cerebritos… desde muchísimo antes de Ampere hasta el MIT se ha ido cosiendo ese sucio entramado de patentes, vacunas, experimentos, tecnologías, puestas en bandeja de plata al mejor postor.

y puesto que nos es lícito preguntarnos tanto por el “por qué” como por el “cómo”, también se debería cuestionar por el “para qué” y el “para quienes”, que la relación no sea una mera linealidad costo-beneficio (causa-consecuencia); a ver si somos los científicos/investigadores de estas tierras, de este nuevo mundo, quienes ponemos por delante, por sobre todas las demás cosas (importantísimas, que ni se diga) la responsabilidad ambiental y la incursión social en cada uno de nuestros pequeños aportes en pos de una mejor sociedad.

¡no más ciencia para la guerra, no más ciencia para el capital multinacional (farmacéutico, químico, de transporte, energético)!

como leí por ahí en una de tantas frases que circulan en internet, cuando pienses en tu próxima investigación, reflexiona: “si los pobres no pueden acceder a ello, no es ni innovador ni revolucionario y por lo tanto no me interesa”.

la nueva ciencia está por hacerse, todo puede ser rediseñado, reconstruido después de deconstruirse. me encanta imaginar las infinitas posibilidades que nuestras mentes serán capaces de inventar y de aplicar si ponemos por delante de todo los dos preceptos de inclusión social y de responsabilidad ambiental.

No esperar, sino sentarse y observar

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El desencanto y la decepción sólo aparecen cuando esperas algo de los demás…
la vida me ha enseñado que la mayoría de personas sólo actúan en beneficio propio. Por tal motivo, las demás personas nos convertimos en un objeto más para lograr sus fines. cuando lo consiguen te tiran, como algo inservible.

La indiferencia es la respuesta ante estos actos de ellos hacia ti. Con algunos tratas de comunicarte y llegas a intentar, incluso, tácitos pactos de convivencia; con otros más jóvenes, la vida te brinda la posibilidad de enseñarles (a observar sencillamente); con algunos, más escasos aún, logra florecer un sentimiento de amistad y camaradería, los llegas a apreciar, incluso a amar y así entregás, ya sin la fastidiosa costumbre de esperar alguna recompensa, excepto quizás, una sonrisa sincera, que se da mayormente con los ojos, que se dibuja en una mirada única e irrepetible…

El resto, esos pequeños miles, son sólo la gente que viene y va y que, aunque humanos, muchas veces no lo son tanto, o no actúan como tales… pero ya sabes que no puedes abarcar todas las esferas, y que hay mundos enteros que ya no te cautivan; su interés se ha esfumado o lo han perdido de un momento para otro… y entonces ratificas que, lo que cuenta es no esperar, sino sentarse y observar lo que pasa, con ojos de bodhissatva (para decirlo como lo hace Rita en uno de sus bellos poemas)

divagación mensual III (febrero con f de fuck you)

segundo mes del año. me hubiese gustado escribir este post el dos de febrero pero no soy tan sicorígido ni esto es tuitter sino mi blog, faltaría más. a los cinco primeros días del mes ya recibí mi primer golpe, el adversario es aún joven e impetuoso, un poco atolondrado, pero tengo la esperanza que califique como un “digno rival” con el pasar de los asaltos, le quedan todavía diez más. sin embargo he logrado propinarle un gancho al higado que lo ha dejado tambaleante, la pelea es pareja.

semana de soledad. estoy en casa ocupado con un oficio de lo más curioso: fabrico mi cuarta o quinta artesanía (si contamos los mamarrachos que hacía en la escuela para el día de la madre), no se ve mal, debo admitirlo y aparte de contribuir con el decorado de la casa, tiene una utilidad adicional: irradia luz, produce sombras y da cobijo, es un dispositivo espanta espantos de esos que se regodean en las sombras y que huyen horrorizados cuando yo acciono el pequeño mecanismo

y con todos esos colores me llegan recuerdos de frambuesas en los bosques de la U, tonos encendidos en medio del bosque terracota, paseos dominicales de aguapanela espacial con sonrisas especiales que brotan sin querer y a las que tus amigos sorprendidos preguntan “¿de qué te ríes?” y tu sólo podés responder con un ” es que me acordé de un chiste y me lo estoy contando a mi mismo” o algo por el estilo. recuerdos relocos de un pasado en común, comunión natural entre amigos. febrero en pleno invierno y uno añorando la montaña, los sucedáneos, el buen ocio productivo y no esta intermitendencia de cinéfilo dilettante. expresión asaz paradójica.

febrero con f de fabuloso. lecturas trasegadas en silenciosos autobuses en los que la música de fondo es exclusivamente de tu selección. francesas que se convierten en chanchas en medio de una París post apocalíptica y muy totalitaria. descabellados poemas como mantras, beatniks alucinados en un México ancestral de peyote y de mezcal. tristezas de Tokyo y mujeres arquetípicas, suicidas, ultrasensuales, mucho más cercanas a las musas de Pöe. Tragedias de novelas niponas en las que “La Corrupción del Ángel” es la misma de todo el lejano oriente. explosiones de tristeza desde Mishima hasta Murakami, estas últimas con unas bandas sonoras envidiables. como nota mental queda la tarea de investigar más adaptaciones del séptimo arte a la obra de Haruki.

febrero mexicano en el que los aires octavianos soplan fuerte dentro de la caja craneana. lecturas contra reloj, contra dios contra revolucionarias (y esas son palabras mayores). febrero viene azotando la palabra, haciéndola precisa, obediente, sumisa. febrero austero y frugal, que ha llegado y se ha cagao sobre mis margaritas como un perro callejero. ambigua desazón en la que el alivio causa a la vez dolor. triste y paradójico, vuelves a dejar expuesta la pulpa allende el cascarón pero esta vez el escollo fue menor, puras raspaduras.

veintiún días y contando y cantando, declamando: “que ya te vas , que ya te vas sino te has ido” febrero con F de Fuck You. tu, yo, todo el mundo. febrero fugaz que dará paso a un marzo repetido, calcado: súmele veintinueve, treinta y treintaiuno. ahí voy empujándote para la parte de atrás del bus de los días, sacándote de taquito y añorando ya las vacaciones de días (non) “sanctos” porque marzo viene con M de mmmmm… pero febrero, vos sos un dulce tentempié y por eso te viviré con ansias en medio de esta ciudad ahora ya gris como me gusta febrero con F de fugaz “que ya te vas , que ya te vas sino te has ido”, febrero con F de frío te recibo alegre con bufanda y con abrigo.

divagación mensual – enero (II)

la refranería popular y sus joyitas: “al que le van a dar, le guardan” o “eso en cuatro no se ve” me sorprenden y me hacen esbozar cálidas sonrisas. reencuentros inesperados que sorprenden enormemente, otros desatinos de gente que promete tanto y al final salen con nada.

un continuo devenir de sorpresas, eso es lo que debería ser la existencia. eso es lo que es, pero hemos perdido la capacidad de sorprendernos y de provocar sorpresas en los demás, por ejemplo N. después de años de no hablarnos dice que me recuerda más que nada por haberle recriminado -apenas conocidos- su displicencia para degustar de esos magníficos y efímeros atardeceres viviendo ambos en la fábrica como se le conoce a Manizales. yo en cambio recuerdo haber pasado horas enteras dedicado a la contemplación, con la mente en blanco o cavilando los primeros poemas dos lustros atrás. ahora mismo L. me invita a la intimidad de su ser y me revela sus más secretas fantasías eróticas. A. me propone que me deje sorprender por la noche bogotana y me invita a recorrer el centro de la ciudad en una inmersión digna del más valiente sociólogo. W. me invita a la segunda fiesta del año y es imposible decirle que no. mi querida prima me sorprende con una foto hermosa en la que salimos mi perro y yo y finalmente alguien en alguna red social me decepciona pero yo no hago mucho caso por aquello del balance positivo. R se ha cortado y teñido su cabello y yo espero por la foto que me deje gratamente sorprendido.

La relectura de Kafka me deslumbra, el descubrimiento de los ensayos sobre la poesía norteaméricana y francesa del siglo XX que Paul Auster hace en “Los Poemas y Los Días” hace que me antoje y comience a divagar en torno a poetas y versos apenas hace poco desconocidos y hoy ya añorados y codiciados tanto más que esos bocetos perdidos de Blake que acaban de rencontrar en estos días. otra grata sorpresa.

y así también lo es cuando me descubro aplicando mis principios, siendo coherente, más paciente y tolerante aunque sin guardarme nada y pasando por imprudente algunas veces. siento mi sonrisa que se abre como un girasol cuando pienso en todas las sorpresas que he recibido en este primer mes del año que ya se esfuma y en cómo sin querer planeo muchas sorpresas más. me sorprendo agradecido, regocijado, renovado, liviano, lejos de tanto pasado atroz, lejos de la mala onda. me sorprendo a mi mismo pensando en la fugacidad de la existencia mientras hago memoria de los momentos vividos con ese colega y amigo que ya no vive más.

la sonrisa regresa para quedarse cuando L. a quien aprecio mucho y quien está muy lejos me saluda y me deja plasmados sus buenos deseos y todos los buenos recuerdos. esa sopresa que sientes cuando en esta ciudad salvaje y caótica recibes la amabilidad de un completo extraño, o el dulce abrazo de una bella chica que por los azares de la vida terminas conociendo en una tarde de domingo con freesbee, sol y algo de aguardiente.

y entonces yo sigo aquí soprendido, receptivo, dispuesto, a no perderme de nada, pero claramente consciente que a pesar de todo el esfuerzo es mucho lo que se (me) escapa y que es inútil, imposible abarcarlo todo.

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sentado sobre el césped mirando el carnaval, aguzando los sentidos, olfateando el aire esperando algo que transforme mi soledad en nuevas experiencias.

recordando otras épocas en las que esta fiesta sí era mía, allá en el campus cósmico, donde la camaradería era lo natural, lo recurrente.

ahora solitario, oteando nuevos rostros, abriéndose ante las posibilidades que se muestran cuando preguntas por ganjha y aguardiente

chicos desconocidos, amables jovencitas, conversadores compulsivos, todos bebemos y fumamos mientras hablamos de esto y de aquello, sorprendentemente los temas se hilvanan y varían de manera extraordinaria, datos, reflexiones, puntos de vista concurrentes.

la cachaza, el baretico y los incontables derbys, las risas, las miradas cómplices y anodinas. el agradecimiento mutuo por el instante pleno entre la noche de viernes en la “ciudad blanca” libre y anarquista.

la despedida breve, el intercambio de los números, la partida solitaria, el frío de la noche y el último cigarro, la llegada al hogar, la buena música de siempre… la resaca que desde ya se entrevé pero que no preocupa, la felicidad efímera de los dulces sucedáneos

 

di- vagaciones en clave de ser (enero – I)

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primeros nueve días del año. con cada ciclo que se cierra la espiral da otra vuelta más y dicen que uno crece otro poquito. plenos nueve días de una vacación que se suma por un lado, a otro sinfín de fiestas repetidas hasta el cansancio, pero qué más da, puesto que por el otro lado, son cada vez distintas y únicas; siempre pletóricas; extremas hasta la enfermedad; de cafetín y de licor de contrabando, buenos vinos tintos para brindar en noche vieja (faltaría más), abrazos y abrazos para dar y convidar, turistas y nuevos amigos que conocer, viejos amigos que saludar y otros que al no estar presentes se añoran.

de repente esa semana mágica se acaba, así como comenzó. un ciclo que se cierra en medio de otro más grande que apenas empieza y así es con todo. quiero en este punto recalcar que durante mi viaje de retorno sonó “el ciclón” de los Cafetacvba más de un par de veces mientras yo trasegaba raudo por el eje cafetero: cielos azul celestes y nubes blancas, infinitas tonalidades de verdes, pura exhuberancia, los nevados impertérritos al fondo coronando el paisaje, completando la visión, la majestuosidad de la pacha mama por doquier. y para corroborar aún más esta disertación yo mientras tanto meditaba  y recordaba sobre mi temporada de Universidad en estas tierras que ahora son fugaces, transitorias; en cómo cerré ese ciclo y qué dejó de provechoso para mi: los buenos amigos que sobreviven aún, los que se han ido, y secretamente – casi que inconscientemente- me proponía conservar de la mejor manera posible esas relaciones y crear muchas más, crecer con todos y profundizar los lazos que nos unen. es decir, recorrer en compañía por aquella espiral de la existencia.

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buenos propósitos que se sentencian en la última noche del año y que se tratarán de cumplir a lo largo de éste que comienza. se da otra vuelta de tuerca al mundo se asegura el infinito tornillo otro poco con una rosca de 365 días de diámetro. es ya el trigésimo tercer giro de la rueda de mi ser, se acerca además la mítica edad del Mesías, pero yo ya he hecho realidad el más importante de los milagros: el estar vivo y sobrevivir a pesar de los embates, a pesar de los envites, de las más que seguras zozobras que al final no fueron, de las inevitables caídas hacia obscuros abismos – fauces de lobos hambrientos, horrores fantásticos de alcances insospechados-.

al final deste ciclo también te preguntarás ¿cuál es el balance? y deberá ser mayor que cero. sino, ¿para qué vale la pena seguir?. en resumen, seguir haciendo realidad este milagro que eres, que ya es bastante. y cuestionando aquella realidad a cada instante, siempre, todo el tiempo, faltaría más.

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ahora no pormenorizaré mis propósitos, ya os iréis dando cuenta dellos. ya los veréis y por supuesto, se los haré saber, cómo no. que todo siga confluyendo, conspirando-sé. lo sé. pura fe del carbonero, pero lo bueno es que más temprano que tarde este minero obtendrá el oro, ya verán.

apenas es enero, nueve primeros días del año. no del señor, sino mío. a su diosito católico no me lo banco (para decirlo con los argentinos, y pensar que ellos sí se aguantan al Diego, en fin). que todo siga conspirando como hasta ahora. se los reitero. que no es otro ciclo hombre, es “el ciclón”. – detengan esta vaina, ¡jajaja! ya se terminó la cuartilla, hasta pronto.

música II

buscando siempre nuevos espacios. inmiscuyéndose, indagando y entreviendo. alerta siempre, atento, despierto, sacando provecho de la sapiencia, de la discusión, departiendo entre amigos al calor de unos tragos, distrayéndose en un parque lanzando freesbee, escuchando música y dialogando mientras la tarde avanza y los porros se cuecen, las pipas humean y el tiempo se deshace bajo los tibios rayos de sol.

la música siempre será un buen pretexto para comenzar una conversación. siempre y cuando, claro está, el interlocutor esté efectivamente interesado, bien porque conoce a los artistas o bien porque su curiosidad innata lo ha lanzado a explorar el universo de las bellas artes, gratos paraísos en los que es posible develar, descubrir ese misterio llamado hombre. Obviamente, es la mejor manera de dar por terminada una conversación, como la banda sonora de una buena película que con el tema final funde en negro.

decir adiós con música, ¡qué gran sutileza! ser siempre recordado con una melodía, de esas que estremecen y que arrancan suspiros de añoranza -quizás- o probablemente de voluntario olvido. Y claro, puesto que la música (popular) incita al baile, ese magnífico desahogo, mover el cuerpo es despejar la testuz , es vaciar el alma, es buscar sosiego en lo eterno y lo parsimonioso de su ritmo.

oda a la pérdida

buscamos lo que no se nos ha perdido y en esa búsqueda nos topamos con lo inesperado. el universo nos sorprende -no siempre gratamente- y no podemos hacer otra cosa que agradecerle. de toda experiencia se aprende, negativa o positivamente. a veces a los golpes, cayéndonos y raspándonos codos, manos y rodillas. otras veces siendo ganadores y alcanzando el éxito esquivo, alcanzando triunfos conquistados con sudor y lágrimas o como por obra del azar.

cuando te toque perder, entonces pierde, aprende a perder pero jamas pierdas la lección, incluso, despréndete de lo que ni siquiera alcanzaste a poseer. esa sensación de abandonar que es totalmente contraria al loco síndrome moderno de la posesión: objetos, dinero, personas, poder. todo es susceptible de caer en las garras de esa desaforada y hambrienta bestia, cuán fácil es caer en sus fauces (las tentaciones están por doquier, es un constante bombardeo mediático). pero cuánto valor hay en la renuncia, la austeridad se malentiende y el perdedor es abucheado por la masa sin misericordia, aunque muy pocas veces se llega a cuestionar los métodos empleados por el ganador.

no tengo otra cosa que ofrecerte que el instante, no puedo darte sino esto que soy, una casualidad irremediable. no hago promesas que se que no voy a poder cumplir. soy completamente traslúcido y honesto si te invito a caminar conmigo. en el momento que creas que debes continuar en soledad, estará bien.no puedo hacer otra cosa sino aceptarlo, pues ¿quién soy yo para juzgarte, para retenerte? pero eso si, sino albergas en tu alma la coherencia entre el pensar, el decir y el actuar, creo que tengo todo el derecho a decepcionarme por un instante y luego simplemente seguir avante.

representar, asumir, abandonar

niveles de tolerancia y de violencia, niveles de excusas , de aceptación y de culpa. en un escenario donde impera la doble moral y la apariencia, tratar de ser honesto es más que un mero inconveniente.

si se usa es sarcasmo,  se corre el riesgo de ser malinterpretado. si se usa el humor negro te tildan de retrogrado. ponderan el activismo virtual y sus nuevos medios de expresión pero olvidan la realidad de lo que efectivamente sucede afuera de su nicho de comodidad. puro activismo de clic para uno y otro lado. puro maniqueísmo en plena Nube.

y en el mismo sentido está la pose, la táctica y la estrategia. mientras unos usan la indiferencia ( y no se puede negar que funciona), otros acosan imperturbables. ya nada parece lo que es.

tal vez se esté cansado de representar, de asumir un papel o de jugar un rol. lo que se desea es observar, registrar. ser un cronista de estos tiempos, tal vez un nuevo bardo para desenmascarar por medio de los sentidos a los charlatanes, a los casanovas de pacotilla por los que todas (así lo nieguen) se desviven.

replegarse no es huir, al contrario, es ampliar la perspectiva. se deja de avanzar porque el camino y la meta han perdido interés, se ha terminado la magia que nos impulsaba a seguir adelante por él.

toleras para conocer, para interactuar; te retiras por desidia, porque el hastío te ha mostrado la verdad desnuda. ambos jugadores han enseñado sus cartas y no queda ya ningún truco ya con el que sea posible conjurar el rito una vez más