navegar

navego
los océanos
de tus ojos

añorando
nuevos
horizontes

el viento
del sur
me lleva

explorador
de tesoros
escondidos

he descubierto
que el dorado
se esconde
en tu sonrisa

digo adiós
al pasado
para siempre

y me embarco
en la inmensa
empresa
que es amarte

esparzo las semillas
del olvido en tierras
ya pisadas

y añoro los frutos
del futuro
que solo diviso
en tus playas

inhóspitas
inexploradas
fabulosas

y mi nao entera
se deja navegar
a tu merced

 

la foto fue tomada de aquí

finde

nueva compañía
y deliciosos aromas
de café al son del jazz
sábado de atar

luego amigos
cervezas y rock
hasta la madrugada
dia y medio de disfrute total

odio los domingos en la noche
solo porque son el preludio
de los aciagos lunes

quiero que el finde
se prolongue
cerrar los ojos
y que sea de nuevo viernes
para volverte a ver

sobredosis de Beirut

escrito mientras suena la discografía en orden aleatorio de Beirut

sobredosis de Beirut
noches condimentadas
con la melancolía de la voz de Billie
amaneceres con Miles a la trompeta
gracias a Pituco

deseos de fiesta sabatina
y un festival de bandas
que está de atar
para bailar hasta
la madrugada

fines de semana
cinéfilos y fríos
clásicos en blanco y negro
cine alemán de Wenders

actrices predilectas
de cine de época
noches de chat
con amigas lejanas
que aún te mueven el piso

la ciudad que ruge afuera
la desidia general
el smog el trancón
la falsa idea de progreso
la caja tonta que provoca romper

buses atestados
calles destrozadas
rostros amargados
esclavitud a cambio
de monedas

la vida escurriéndose
entre tus manos

enfermedades
no esperanza
protestas vacías
desazón

y el refugio
que sabe
a poesía
y a música
a recuerdos
de verdes campiñas
donde la lluvia
se presiente

soy un bicho raro
tal vez el único sin venda
en medio del ejército
de zombies

un beatnik moderno
santo loco borracho
maestro junkie
que presume
de no promulgar
ningún punto
de vista

que en largas noches
de jazz espera
el amor de alguna
india de cabello azabache
y corazón de marfil

garabateando poemas
indescifrables increíbles
deseando escapar al control
pero siendo parte de él
-tremenda paradoja
del mundo moderno-

sin escape
busco refugio
en mi capullo
camuflandome
siendo otros
-Antoine y Leo-
como siempre

Reflexión 2

opciones y vacaciones. no tengo prisa pero la modorra comienza a fastidiarme. planeo lo que haré en el día, pero termino aplazando lo que se pueda, lo que no sea urgente. Por estos días nada lo es: mañanas soleadas que pasan veloces. tardes somnolientas de búsqueda virtual y viceversa. la TV en mute y la música que no debe faltar para acompañar la existencia. Sedentari, solitario, vespertino y paciente. fumador habitual, en bata y en pantuflas, así soy yo en estos días. “Cada vez menos humanos”, leía la frase por ahí, no recuerdo dónde, tenía que ver con la soledad y las redes de comunicación. nunca me he sentido tan alejado de todos y de todo como ahora. se sabe pero no se participa, el corre ve y dile digital es inaguantable. el sistema hace rato que me hastía. confesé que quería irme. ¿ por qué no lo haces entonces? me dijeron. quiero darle la última oportunidad al saber (científico), argüí. y es verdad. soy afortunado pensé, mi parcela de tierra está ahí, esperando por mí, que la cultive y la cuide (¡la cultive!). pensé en renunciar y terminar de “desaprender” así digan que la quemada de pestañas no valió la pena. me gusta saber que tengo esa carta salvadora bajo mi manga. ejecutar el plan B y explotar el A uno o dos años, tal vez. no creo que aguante mucho más. lo que si sé es que terminaré ejecutando mi pequeña Gran Obra, cualquiera que esta sea y signifique lo que signifique.

first train to Zipa

domingo otra vez
con la diferencia
que los planes
se cuajan
como gelatina
de frambuesa

son las 7 am
en esta capital
del averno

y sin embargo
la luz del día
es radiante
y calurosa

a pesar del tráfico
que nunca cesa
escucho a las aves
piar indiferentes
-¿o agradecidas?-
al cielo


una hora más tarde
estoy bien acompañado
en un viejo tren de vapor
que se dirige lento
en búsqueda de la sabana
que se extiende más allá
de la dantesca urbe

la estación
típicamente
republicana

los alrededores
típicamente
decadentes

hierba
moribunda

algunos
vagabundos
durmientes

hangares
ruinosos

paredes
agrietadas

puertas
desvencijadas
oxidadas


el recorrido sigue
las avenidas se suceden
el paisaje cambia
trastocándose
desde el estrato uno
hasta rozar el 7 o más

el norte no es siempre norte
a veces se parece al sur
y entre toda la belleza y la opulencia
aparecen las casas de cartón
la basura que jamás se recoge
las calles que parecen fango
escuálidos perros callejeros
y niños desnutridos y sin dientes

pero todo tiene un límite
frontera de lo indescifrable
de lo inimaginable
y en el recodo de la ciudad
aparece la sabana verde
salpicada de bosques
pespuntes de verde obscuro
mágico

campo, riachuelos
flores de todos los colores
vacas, caballos
¡vida!

la locomotora ruge
y expulsa su densa humareda
hacia el cielo azul

los vagones se sacuden
como desperezándose
y tu con ellos
como si vivieras
seis décadas atrás

todos saludan
al paso del tren
la nostalgia de un pasado
mejor tal vez

yo solo absorbía
deleitando mis sentidos
como una esponja sensorial
hiperactiva & hiper textual
todo lo que llegaba a mis receptores:

aromas, sonidos, colores
sensaciones recuerdos
ensoñaciones

en la primera parada
descolgué de mi vagón

avancé seguro hacia el frente
me colgué de la locomotora
y solicité expresamente
la apertura de la puerta
de la caldera:

si Leo no ha podido
ver aún la puerta de entrada
a sus infiernos

yo, Antoine
tenía la mía al frente
cuatrocientos grados Celsius
70 cm cuadrados

y unas hermosas llamaradas
color tomate
que jugaban traviesas
con los carbones
encendidos al rojo

el corazón de la bestia
las entrañas de la locomoción

y apenas era la primera parada del recorrido.

procto-colo

hoy fue un día para olvidar, pero que debo ser registrado porque nunca había visto tanta lambonería junta.

a las 10:30 am como si se tratara de un evento escolar de izada de bandera nos llamaron para esperar al magnánimo gobernante.

previamente, a las ocho de la mañana, luego de una larga requisa y llamada a lista, nos entregaron un pañuelo blanco y una banderita  de colombia (WTF!)

la vaina ya empezaba a disgustarme porque era alimentar a la fuerza el patriotismo que en mi caso es mas bien escaso y porque para los demás empleados era un bonito detalle el batir pañuelos y banderas a la entrada del gobernante.

como lo contaba en mi post anterior, alisté mi walkman con música de los doors y me puse los audífonos para no escuchar la sarta de sandeces pero no supuse que la banda vallenata sonaría tan fuerte y que la condenada “animadora” nos daría instrucciones precisas de cómo y cuándo ondear la banderita y el pañuelo, eso ya era para mi un insulto a la inteligencia y a la libertad de expresión.

la vaina se puso peor porque “nuestro presidente” se retrasó una hora y media y el calor dentro de la carpa era insoportable. yo tomé una siesta, tuve un microsueño del que desperté asustado dando un pequeño salto en la silla en la que reposaba.

las horas pasaban, el hambre hacía mella y cuando al fin aparecieron Ministros, exministros y el Ubérrimo, yo puse el volumen al máximo y en vez del discurso escuchaba al Rey Lagarto cantar Love Her Madly, Peace Frog y otros temazos, agitando mi pie y tarareando las letras que me las sé desde hace años.

pero llegada la hora del discurso de “My President” decidí hacer un esfuerzo y escuchar lo que nos tenía que decir a sus “hijitos”: agradeció muchas veces y con nombres propios a los altos funcionarios que lo acompañaron durante sus dos larguísimas administraciones, dió cifras, habló de proyectos, de las electrificadoras, de las refinerías, de las hidroeléctricas, también recalcó la importancia del sector en la economía y claro, de cómo él esperaba que dentro de unos años mas colombianos tuvieran energía y gas en sus casas, recalcó que es el sector del gobierno menos corrupto y que los recursos se destinaron como era de esperarse (si… como no!)

al rozar las dos de la tarde, el espectáculo terminó, no sin antes escuchar dos vallenatos horribles en los que se resaltaba las cualidades humanas de nuestro gobernante, a quien entregó el ministro saliente un par de vacunos cebú para que se los llevara a su “finquita” en Córdoba y ahora si todos a batir pañuelos y banderas, a aplaudirlo por última vez!

los empleados hicimos fila para comer un tentempié que lo único que hizo fue alborotar mi hambre, salimos con otros tres compañeros a buscar almuerzo, que encontramos de milagro y empezamos a anotar ciertas falacias en el discurso y recalcamos que había sido todo un circo lo que nos tocó aguantar.

la entrada a las oficinas se demoró otra hora, la tarde fue agitada, yo enrollé la banderita, guardé el tosco pañuelo blanco en mi bolsillo, partí una hora antes de lo habitual en medio de una lluvia fina, abrí mi paraguas, encendí un cigarro y con los Doors de nuevo sonando en mis oídos emprendí la marcha hacia el hogar, pensando: “si esta es la gente que se supone es la más preparada, como lo recalcó el mismo presidente, por qué todos parecían borregos, por qué aplaudían al unísono sin discutir o señalarle a la animadora que tenían la opción de no hacerlo y sin embargo lo hicieron? si esto pasa con los que se dicen ser educados, ¿qué podremos esperar del ciudadano medio, de la gente de a pié que sólo se entera de lo que pasa en este pais-ito por RCN o Caracol y llega a sus casas y mirando El Desafío o la novela de Marbelle se les olvida lo de las fosas comunes, lo de los desplazados o lo de la “guerrita” con los vecinos?

triste país sin perspectiva en el que vivimos, y después que por qué tantos cerebros se fugan y se seguirán fugando a otros países dónde pensar diferente no es un delito, dónde salir al campo no es un riesgo, dónde podés edificar un futuro decente para ti y los tuyos

al llegar a casa, me deshice del traje, la corbata, los zapatos duros y me servpi otro whisky para ponerme a escribir este post.

escrito en Bacatá, Rolandia, en el mes 1 del año zero de la era de Gerris, siendo las veintiuna horas con cuarenta y siete minutos de la noche.