Cirse

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la perfección se esconde trás unos ojos castaños y profundos
una piel canela y una sonrisa inmensa
sus hombros bronceados adornados con rosas
invitan a ser besados largamente

escultural su cuerpo es como un templo
su pecho cual altar para consumar el sacrificio
y el tesoro que esconde un sur lleno de delicias inefables

largos cabellos como soles
compiten en belleza con su espalda delgada
y sus caderas marcan la marcha de todos los ejércitos
de generales y de zares

su voz -cantar de los cantares-
susurra los secretos de un pasado antiquísimo
es una Cirse poseedora de saberes
de artes amatorias ya olvidadas

el éxtasis que alcanza la iluminación definitiva
en noches de luna pletóricas de orgasmos
en salvajes aquelarres medievales
que trasmutan el antiguo cuerpo

en nuevas y fascinantes geometrias

lamparita

hola a todos:

el día de ayer compartí esta imagen en mi cuenta de FB, fue una manualidad que hice en un par de noches con tiempo libre, luego que la idea diera vueltas por mi cabeza afinándose hasta que tomó forma real, así que desempolvé mis viejos casetes y con un par de paquetes de amarres plásticos de esos que usan los técnicos electricistas y un cable de una lámpara vieja armé mi nuevo adorno para la mesa de noche de mi habitación. Fue culpa de mi amigo Furgoner, pues en un comentario suyo me pidió el paso a paso que es el que les comparto aquí hoy.

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Materiales:
Casetes usados: Cantidad 46.
Amarres Plásticos:dos (2) paquetes, uno de cuatro (4) pulgadas, otro de diez (10) pulgadas.
Cable eléctrico #12 AWG: 1,5 m
Plafón para bombilla eléctrica de sobreponer: uno (1)
Interruptor eléctrico de dos posiciones (on – off): una (1)
Clavija Monofásica (120 V): Una (1)

Paso 1:
Seleccione los casetes que no use. Se necesitan diez por cara y seis para la base.

Paso 2:
Con los amarres plásticos de 4 ó 6 pulgadas asegure dos casetes usando para esto los orificios pequeños inferiores con el orificio más grande en el que se encuentra la rueda dentada que hace girar la cinta. repita este procedimiento para los diez casetes que formarán una de las caras de la lámpara.

Paso 3:
Para completar una de las caras de la lámpara, asegure las dos filas de cinco casetes por medio de los amarres plásticos de 10 pulgadas. pase el amarre entre los dos orificios grandes en los que se encuentra la rueda dentada del casete. apretar bien el amarre y alinear bien ambas filas. esto le proporcionará solidez a la lámpara

Paso 4: Repita los pasos 2 y 3 para las otras tres caras restantes.

Paso 5: Para la base de la lámpara monte un par de filas de 3 casetes y átelos de manera similar a lo explicado en los pasos 2 y 3. las dos filas de la base van una en sentido opuesto de la otra, esto se hace con el propósito de poder asegurar las caras de la lámpara a esta base

Paso 6: Asegure con los amarres de 10 pulgadas el plafón para bombilla eléctrica en el centro de la base. previamente ha debido conectar el cable eléctrico #12 AWG a los dos terminales del plafón e instalar el interruptor de dos posiciones en la mitad del cable y la clavija para el toma corriente en el otro extremo de la instalación.

Paso 7: Ensamble de las caras. Para ello utilice los amarres de 10 pulgadas y nuevamente utilice los orificios más grandes alineando ambas caras y asegurando los cada uno de los cinco casetes.

Paso 8: Una vez aseguradas las cuatro caras de la lámpara con el procedimiento descrito en el paso 7 se debe asegurar la base a las paredes, para esto use nuevamente los amarres de 10 pulgadas. al tener la base de seis casetes con dos filas opuestas, utilice los pequeños orificios de la parte inferior de los casetes para amarrar las paredes a la base.

Paso 9: Asegure bien las 4 caras a la base y tenga la precaución de dejar un pequeño espacio para pasar el cable eléctrico.

Paso 10: Instale una bombilla incandescente de 40 o 60 W en el plafón. existen modelos de tamaño pequeño con forma similar al de la llama de una vela, prefiera este tamaño para evitar que el interior de la lámpara se sobrecaliente. puede usar también bombillas fluorescentes que producen menos calor.

Paso 11: ¡conecte la lámpara a la red eléctrica y disfrute de su luz y sus sombras!

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cotidiano

las facetas de la convivencia
la mutación del extraño al compañero
quizás al cómplice, ser a quien escuchan y escuchar

cotidiano. interlocutor certero o mudo escribano
cronista y narrador, urdidor de entuertos
desatador de nudos, amansador de quimeras

de Beremundo una copia desteñida
en mesteres amateur, profesional imberbe
inexperto, arriesgado, cegatón

dilapidas y gastas, das de lo que tienes:
filmografía, pulpa y vinilos, uno que otro apunte memorable
nada más

tímidas fantasías que se bosquejan en la mente
y se difuminan con el rayar del alba
experto soñador, donador de naderías
de pequeñeces surtidor

instantes que se arrebatan y se comparten
en el calor del hogar
en la transitoria existencia caótica
que nutren una amistad que apenas comienza

¿mejores aires?

el acre sabor de los problemas recurrentes
el tedioso devenir que no genera ya sorpresa
conozco cada esquina, cada recoveco me es familiar
cada pálido farol que desdibuja las sombras
con su gélida luz de sodio, me es propio

la gente no cambia con los años
tan sólo empeora, se hace más necia
envejecen sin haber vivido verdaderamente
se desgastan en la pura, insípida retórica

¿dónde el nuevo Maldoror?
los poetas mueren, no se decantan
músicos y artistas que
terminan repitiéndose

sobre ídolos caídos
bailamos las nuevas Saturnales
y engullimos la carne desos bellos cadáveres

y la realidad es tan sólo el replay
de una mala película muda
con una banda sonora aceptable.

Bacatá I

atravesándote noche
con la delgada luz de los autos,
ráfagas de colores centelleantes
bocanadas de tabaco azul
y verde hierba

olor a calle y a tachos de basura destapados
alquitrán, grasa y frituras
exostos y cláxones
aullidos de guitarras
miradas fugaces y furtivas

el chocar de botellas de cerveza
Un “plonsito” acá frente al bar
el “varetico” en el parque
la pipa clandestina
y todo, todo se conjura

días, semanas, meses

días que se pasan volando. casi imperceptible es el paso de la luz a la obscuridad.

el reloj pierde todo sentido cuando no tienes que cumplir un horario. vuelves a lo básico. hambre, sed, sueño, cosas de la fisiología. si te aburres, ahí está el parque, la tarde soleada, los auriculares y un buen libro. caminar con las manos enguantadas y metidas entre los bolsillos del abrigo y fumarte un cigarrillo en silencio mientras la ciudad ruge con furia, es otra alternativa válida. también está el cine, así ahora no esté bien visto entrar a ver películas solo, entonces puedes encontrar algún cine club decente que no proyecte sólo los éxitos de taquilla. en bogotá los museos son una buena alternativa cuando llega el fin de mes. todas actividades diurnas y solitarias. en compañía viene bien un almuerzo, o un café bien conversado, tomar cervezas y escuchar rock en algún bar que sea como tu segundo hogar. tu casa o la de los amigos también viene bien. eso si, que se pueda fumar y beber y poner música por tandas: variadita, con buen ritmo, con suin, con clase. se entiende.

cuando te das cuenta, es viernes. lo notas por detalles pequeños como una factura vencida o algún programa de radio. entonces salir es más que una cuestión de decisión, se vuelve algo monetario. hay que ser inventivo y revisar bien la agenda telefónica. aunque sepas que son pocos con los que puedes contar por unas horas, siempre hay lindas sorpresas. los domingos son horribles y en mi caso prefiero dormirlos en casa de algún pariente. conversar un rato ya entrada la tarde y regresar en el transporte público en la noche.

los lunes pasan desapercibidos y el resto de días de la semana igual, a veces sientes que han pasado semanas, meses. y efectivamente es así. han pasado semanas, meses. así se va la vida, como agua que corre entre tus manos de nuevo hacia un océano de recuerdos y experiencias. de repente, así de buenas a primeras todo vuelve a comenzar: trabajo, casa, trabajo, viernes, farra, finde, trabajo casa, trabajo.


pero mientras eso sucede, yo disfruto de mi propia compañía (si bien a veces me aburro y entonces naufrago en la web), de mis hábitos, manías y cómo no de los amigos. también de la soledad en las noches y sobretodo de pasear sin motivo aparente mientras los demás se inclinan en sus cubículos concentrados frente a un computador, o lo que sea que tengan que hacer (como yo también lo he hecho) y entonces lanzo un suspiro de alivio porque no tendré dinero pero tengo tiempo libre. mucho tiempo libre y vaya si lo he sabido aprovechar. cuando lo desperdicio, escribo bobadas en tuiter y me cuelgo de FB por horas, o vengo para acá a escribir, a desahogarme como siempre.

coherencia

RT @acavoyyo: Cuando uno ya se gastó toda la moral pero todavía le da un poquito de cagada.

la última vez que me planté aquí fue el pasado sábado a las seis y treinta de la mañana. había salido a la cocina a fumarme un cigarrito y a tomarme un café negro y amargo. estaba puto, con rabia. así que machacaba las teclas y exprimía las palabras como el boxeador que se desquita dándole golpes al saco de arena. era de nuevo esa sensación de vacío en la boca del estómago, eso que siento cada vez que tristemente descubro -tarde-, lo que para otros ha sido evidente desde mucho atrás y, que por algún -inverosímil- motivo yo me obstino siempre en no ver.

así que, cómo aquel que se despabila, creo que me desmayé. no, viéndolo mejor, eso fue al amanecer del día siguiente. recuerdo sin embargo que volví a repensar en los códigos que nos dictan, en lo subjetivo de toda moral y en la capacidad de aguante que tenemos antes de mandarlo todo al soberano carajo. en las decisiones que nos gobiernan, en sus irrefrenables consecuencias. en el principio y en el final de toda historia, incluso de la amistad, que dicen qué es para siempre. de ser coherente en la vida, de experimentar esa coherencia como un estado de consciencia que no genere nuevo karma, ni nuevo dharma y que recubra con el manto sublime de la sabiduría ya al pensar, al decir y al actuar y que todo esto sirva como medio para lograr la plenitud del Ser.

trataba de sacar de mi cerebro aquellos susurros y sonidos que mi insomnio me había dado -sin querer queriendo- a probar en la fría madrugada bogotana. degustación gratuíta que significaba el desplome de toda una filosofía de vida que yo había admirado y que se había convertido ahora simplemente en el banal modus operandi de otro individuo intrascendente. alguien por primera vez para mí convertido en lo que realmente era: un ángel caído como todos nosotros, otro más que había perdido la aureola de gracia (que había creído yo ver) y que a pesar de todo lo que los dos habíamos compartido  antes, mantenía aún su cálido brillo sobre su cabeza. Pero los sonidos seguían ahí, martillando mi cráneo y la magia, la ilusión se había esfumado para siempre.

el finde se fue raudo, veloz, indiferente. yo mantuve un distante silencio y me refugié en mi papel de anfitrión. quería demostrar como era posible no perder la compostura, al fin de cuentas ya nada podía hacer. la realidad había sido tan avasalladoramente clara y contundente que atreverse a objetar nada hubiese sido una tontería. El lunes en la tarde reventé, escribí un par de mensajes, leí atentamente las respuestas y entonces decidí escribir una última contestación, que a la postre es ésta:

“tan sin querer fue y tan fácil a la vez, el darme cuenta de cómo eres en realidad. a veces sirve tener una buena memoria, sabes. yo recuerdo palabras que tu pareces haber olvidado. ¿a dónde se ha ido todo ese discurso sobre el amor, la entrega y la fidelidad? ¿es de verdad tan poderosa la mezcla de hormonas y alcohol como para mandar así tan fácil todo por la borda? ¿no cabía esperar al menos una pizca de respeto por el lugar, las personas y las circunstancias; la amistad, lo confesado y convivido en el pasado? al parecer no. y digo que es solamente eso lo que me sorprende y me molesta, en últimas. no hay ningún otro sentimiento inmiscuido en esto, solo la amistad burlada, el respeto perdido y la diplomacia no ejercida para manejar las situaciones de la manera adecuada.

resulta no obstante que, yo si trato de ser coherente entre lo que pienso digo y hago. ese finde pasado era mi manera de demostrártelo (yo fui el primer sorprendido cuando dijiste que vendrías), de mi parte creo que logré mi cometido. ya no sé si me importa lo que vos pensás después de todo. pero si, al fin de cuentas ambos sabemos que esto termina  aquí y ahora”

losing a friend

You’re losing a friend
You got it all wrong
I’ts not about revenge
But you’re losing a friend
I didn’t see it coming
With my head stuck in the sand
But now I’m loosing a friend
And it’s keeping me up
It’s the ribbons I tied
I would rather just die
Go to hell and crawl back
Than let you go
You’re losing a friend
You jeopardise me
Bad bad blood on your hands
And see, you’re losing a friend
I’m fickle and I’m vain
And you trick me over and over again
And now I’m losing you
And it’s killing me
It’s the strings that I tie
I would rather just die
Go to hell and crawl back
Then let it all go
My mistake
To lose you
Oh no, oh no!
So this the end now
I’m losing you
Oh, look at you!
Look what you’re wasting
You’re losing a friend
Oh no, oh no!
I’m losing a friend
Oh, oh oh no

el corazón es un cazador solitario (13)

bogotá y sus tardes soleadas y tranquilas, los ensueños de quietud absoluta se develan en una banca al otro lado de la ciudad universitaria. trasiego el campus solitario entre ondas radiales que resuenan en mis tímpanos, aguzados dilectantes de sonidos noventeros que vuelven la cabeza atrás: ¿qué me queda sino una pequeña colección de recuerdos felices?

¿esquiva felicidad hacia dónde te deslizas, en qué oscuro y recóndito rincón te has ocultado? vestimentas de azahar, alas de una cabeza que se resiste a la gravedad, sutilezas de oriente embotelladas, destiladas en rancios alambiques, retortas alquímicas en las que el sucedáneo ya se presiente…

abordo el autobús rojo de delgadas líneas amarillas y me muevo casi sin pensar. sin querer queriendo me voy con las brisas de la tarde hacia el encuentro eternamente postergado, dilatado hasta el mísmisimo confín de las eras, al borde extremo del ser. ladrillos color pizarra que se deshacen en manchones grisáseos salpicados de azur, etéricos alborotos intermitentes que provocan sinestecias entre lo que puede suceder y lo que efectivamente termina sucediendo.

cobres y cuerdas resuenan en la delgada noche de mercurio, amarillentas luces y movedizas formas que se evaporan entre callejones retorcidos y estrechos, húmedos y relucientes serpenteando entre la ciudad que se niega a dormirse, desesperanzada de toda quietud, y el jazz se cuela entre los cortinados y los tentempiés, y las notas son un amasijo de palabras y sentimientos que se reducen hasta no ser sino una pequeña piedrita renal que se expulsa en la siguiente micción.

ahora, con la resaca matinal y el café con pucho de las 6 30 am, yo divago entre escalofríos y bocanadas de dulce humo azul y me siento un poco más cansado, más enfermo, acaso más infeliz. los clásicos de la época dorada suenan quedo en la tv, yo saco tiempo para mi y para escuchar ese día que se despierta indiferente, insensato, degenerado salvaje y frío, sin alma.

vuelco todo a la página en blanco y me hago el desentendido, pero ya he visto y he escuchado lo debido y lo que no. y entre susurros se develan verdades de a peso, de a centavos, que van desapareciendo con los tímidos rayos de sol. yo me pongo mi máscara y actúo de nuevo mi mejor papel de anfitrión, sonrío, comparto, mientras me quiebro de nuevo por dentro. la dulce sensación de cordialidad y camaradería me hace pensar en las chicas que están aquí. tres examores: una, madre de dos creaturas, una soltera, otra una bella flaca recién casada. a todas las quice, todas terminaron de amigas. conclusión: forever alone en negrita, cursiva y subrayado. la menor (la cuarta y que si es mi amor), la quinceañera, es mi prima, como una hermanita que ya creció y anda rockeando y loqueando con su primo mayor. humo, aromas de exóticas yerbas hidropónicas, música, cervezas, calidez de conversaciones susurradas en callejones que serpentean hacia la noche.

dias de rock, ska y reggae. yo pienso en que al final es como en el poema Multidudes del spleen de Baudelarie, de cómo “a pesar de todo” y “en medio de”, yo sigo tan solo entre muchedumbres atareadas, con el corazón destruído y la soledad deslizándoseme entre las venas. voy a ir a tomar el sol, cantar, bailar y fumar y prometo olvidarme de todo, estar pero no estar, o estar ausente, fuera de mí, sin dejar de ser deferente y amable, al fin de cuentas ya se sabe que el corazón es un cazador solitario