Cirse

10171219_10152295205872347_7623500945275457202_n

la perfección se esconde trás unos ojos castaños y profundos
una piel canela y una sonrisa inmensa
sus hombros bronceados adornados con rosas
invitan a ser besados largamente

escultural su cuerpo es como un templo
su pecho cual altar para consumar el sacrificio
y el tesoro que esconde un sur lleno de delicias inefables

largos cabellos como soles
compiten en belleza con su espalda delgada
y sus caderas marcan la marcha de todos los ejércitos
de generales y de zares

su voz -cantar de los cantares-
susurra los secretos de un pasado antiquísimo
es una Cirse poseedora de saberes
de artes amatorias ya olvidadas

el éxtasis que alcanza la iluminación definitiva
en noches de luna pletóricas de orgasmos
en salvajes aquelarres medievales
que trasmutan el antiguo cuerpo

en nuevas y fascinantes geometrias

Beatrice

betty

A Beatriz

qué loco amor de verano fuiste, Beatrice, allá por los primeros dosmiles,
una preciosura trigueña que tocaba la guitarra y cantaba afinadito
en las calurosas noches de la costa caribe
canciones de trova cubana rock en español
y los clásicos de la provincia que los amigos acompañábamos
con guacharacas, cencerros, batir de palmas y ron

no te vi muchas veces más después de aquellas vacaciones
un par de esas acá en la capital, cuando los dos estudiábamos
en la nacional y todavía creíamos que podíamos cambiar el mundo,
recuerdo que de ambos se decían cuentos similares:
éramos ovejas descarriadas, almas que han perdido voluntariamente el rumbo
y a las que es preciso rescatar

como si no fuésemos nuestros propios ejemplos a seguir,
pero qué se iban a imaginar ellos todo eso que nos embargaba,
todas aquellas maravillosas alucinaciones
mil veces mejores que esa realidad de tres al cuarto
-mierda de TV y paraísos y sucedáneos de unos pocos pesos-,
a la que nos enfrentamos -aún ahora, y no tan bien como antes-

trato de dibujar de nuevo tu sonrisa en mi memoria
y busco recuerdos que sin querer había archivado en un rincón
entonces vuelvo a ver a la pequeña niña alegre y sencilla
a la guerrera que daba siempre todas las batallas
y me pregunto por qué al final flaqueaste
qué te derrumbó definitivamente obligandote a marchar
hacía otros paraísos

e imagino la respuesta -o tal vez no, nunca la sabré
es esa mi única certeza-, ya no importa además, de todas formas
ya no estarás más y así yo lamento no haber estado ahí
para ti y estos versos tampoco remedian nada, tu lo sabes.

te cansaste de luchar a solas contra el mundo,
yo me siento así tambien, la mayoría de las veces.
es solo que soy bastante más cobarde
y de nada valen ahora los “tal vez” y los “quizás”
esta vez fue así, de ésta y no de otra manera, querida Beatrice, ¡y qué mas da!
a la próxima nos irá mejor a ambos, ¡espero que sea así!

a una araña niña que araña rimas

nanda

a Nanda, por la amistad

la niña araña poemas y versos
entre verdes telas y multicolores telares
con aromas de flores y cielos de azur

nómada madre
actriz delirante
poeta fascinante
el azar nos reunió
décadas atrás

entre instantes deliciosos
nos fuimos conociendo
descubriendo y afianzándonos
con lo compartido y lo vivido

cada paseo, aquella fiesta
cada trasnochada sesión de vino y poesía
los conciertos y los carnavales
y todos los abrazos de año nuevo

reencuentros en ciudades ajenas
creando anécdotas imposibles
y recuerdos duraderos

las publicaciones en los blogs
y los poemas escritos a dos y cuatro y muchas manos
las escapadas al mar o a algún festival de teatro
las empanadas dominicales horneadas en casa

todas esas pequeñas cosas
y las que están aún por venir
que afloran en una mirada cómplice de viejos camaradas
maravillosa en su fulgor y transparencia

mientras tu guagüita juega en el patio infinito
nos vemos en los años y nos reconocemos
la vida nos ha ido haciendo más humildes y más sabios -lo sabemos
y los recuerdos se van acumulando, bonitos
en la montaña de hierba que apila tu muchacho

hay una rubita

IMG_5499.JPG

A Ximena S.

hay una rubita
que conozco bien
y es algo así
como una ninfa

cuando ella sonríe
la magia
se conjura

adivina
sin problema
cuándo va a llover

y sabe siempre
qué decirme
cuando me pongo
triste

por razones
estrictamente
sentimentales

esa rubita
que conozco tan bien
me conoce mejor

es una bomba sexy
con una inteligencia
desbordada

y una sensibilidad
extraordinaria
y pura

además
está
loca

pero es una loca
de esas buenas
que aman a los gatos
prepara deliciosos platillos
cual abuelita sabia

y se enamora
cada vez
como si fuera
la última

esa rubita y yo
somos amigos
de hace años

o no tantos
-pero parecen todos
y siempre los mejores
aunque no los suficientes-

y aquí estoy yo ahora
extrañándola un poquito
y escribiéndole esto
antes que a la vida
le dé por separarnos
aún más

los poetas y el oleaje del mundo

a Rita y a Jotaele por toda la poesía

mecidos por olas de música
navegan los poetas por océanos de azur
despliegan sus velas en un parque o un balcón
y se hacen, temerarios, al oleaje del mundo.

pandillas de bardos urbanos
tomándose las calles
las plazas
las almas

jugando con la luz de la tarde
a escribir poemas sublimes e imposibles
mientras son desgarrados
por accesos de ternura o de llanto
como niños perdidos sentados al andén

oleadas de mariposas los preceden
y van dejando esparcidos sus versos
por aceras y bares

flores majestuosas mecidas por el oleaje,
ebrios bajeles flotando corriente abajo
sin control

los poetas se enfrentan al oleaje del mundo
cual bravos marineros desafiando tormentas
tifones y sirenas

poetas que navegan a merced de los vientos

y el poema,
el poema es tan sólo la bitácora de viaje
que sobrevive al naufragio inexorable

No esperar, sino sentarse y observar

15013912420_0db737b739_m

El desencanto y la decepción sólo aparecen cuando esperas algo de los demás…
la vida me ha enseñado que la mayoría de personas sólo actúan en beneficio propio. Por tal motivo, las demás personas nos convertimos en un objeto más para lograr sus fines. cuando lo consiguen te tiran, como algo inservible.

La indiferencia es la respuesta ante estos actos de ellos hacia ti. Con algunos tratas de comunicarte y llegas a intentar, incluso, tácitos pactos de convivencia; con otros más jóvenes, la vida te brinda la posibilidad de enseñarles (a observar sencillamente); con algunos, más escasos aún, logra florecer un sentimiento de amistad y camaradería, los llegas a apreciar, incluso a amar y así entregás, ya sin la fastidiosa costumbre de esperar alguna recompensa, excepto quizás, una sonrisa sincera, que se da mayormente con los ojos, que se dibuja en una mirada única e irrepetible…

El resto, esos pequeños miles, son sólo la gente que viene y va y que, aunque humanos, muchas veces no lo son tanto, o no actúan como tales… pero ya sabes que no puedes abarcar todas las esferas, y que hay mundos enteros que ya no te cautivan; su interés se ha esfumado o lo han perdido de un momento para otro… y entonces ratificas que, lo que cuenta es no esperar, sino sentarse y observar lo que pasa, con ojos de bodhissatva (para decirlo como lo hace Rita en uno de sus bellos poemas)

cómo no…

¿cómo olvidar esa corta
pero intensa temporada
de felicidad compartida?

¿cómo desaparecer
tu aroma de mi piel,
tu sonrisa dibujándose
en mi mente y el perfume
que tu cabello dejó sutil
sobre mi almohada?

¿cómo no recordar tu trencita
y la pluma que la adorna,
tus estremecimientos
ante mis torpes caricias,
tus dulces gemidos

y tus dedos acariciando
mi cabello cuando nos debatíamos
en voluntaria contienda
en donde ambos eramos a la vez
víctimas y verdugos?

las gotitas de chocolate
de tus hombros suaves y redondeados
ese coqueto lunar en medio de tu pecho
que invitaba a recorrerte suavecito
con las puntas de mis dedos

los finos vellos rubios que se erizan
al contacto de mi boca traviesa
sobre tu rostro sonrosado
mis manos entrelazadas con las tuyas
el calor de nuestros cuerpos cansados
el abrazo que nos funde y hace un solo ser

y toda esa otra intimidad con luz de día
la conversación fútil mientras todo despierta
el desayuno frugal, la pereza sabatina
tu y yo reconociendo al otro
bajo el frescor del agua tibia

¿cómo olvidar nuestras despedidas
y todos los abrazos, los tentempiés
las noches de juerga, las cervezas, los cócteles
los silencios y las palabras que nos unieron
y que finalmente nos separan, tal vez para siempre?

¿cómo borrar los errores, el miedo
al fracaso y todo el dolor que nos causamos?
¿cómo recortar tanta distancia?
¿cómo acallar tanto silencio?
¿como deshacer tanta culpa?
¿cómo resarcir tanto daño infringido
en medio de toda la querencia?
¿cómo sobrellevar tanto egoísmo,
tanta decepción y tanto rencor?

pero a la vez
¿cómo no intentarlo nuevamente?
¿cómo no tratar, cómo no nadar contracorriente?
¿cómo no rescatar un fragmento
de ese paraíso -ahora- perdido?

¿cómo no luchar por un perdón?
¿cómo no intentar de corazón
volver a vos?

ser lo que antaño fuimos
amigos de esos de verdad
de los que están
al frente del cañón

dispuestos a sacrificar
por el otro incluso
el propio bienestar

dando aliento y ánimos
cuando la cosa se pone grave
contestando llamadas
a medianoche proponiendo
miles de divertimentos
nuevos que probar

avanzando juntos
mirando el horizonte
con valentía

viajando livianos
dejando tanto lastre
y enterrando el pasado

extrayendo oro
del plomo de los días

compartiendo el sendero
de la vida hasta la eternidad

¿cómo olvidar lo que fuimos?
¿cómo no intentar volver a ser
lo que eramos
lo que somos
eso que seremos
si vos y yo queremos?

fin

otro intento más
de volcar todo
hacia la página
en blanco

vamos a ver:
¿por dónde empiezo?

lo más sensato sería comenzar por el final
pero no, sigamos la costumbre y empecemos por el principio:

erase una vez
un par de amigos
que comenzaron a gustarse
entonces lógica y racionalidad
alzaron vuelo
y los dejaron
vivir a sus anchas y felices
por un breve periodo de tiempo

hasta que uno de los dos
quiso dar el paso siguiente…

y el resto es una historia más
de la friendzone
sólo que esta vez no hubo ninguna
zona de amistad

es sólo una historia de cómo dos amantes amigos
se transforman en un instante efímero y profundo
en dos desconocidos repletos de recuerdos en común
con barreras de silencios infranqueables

y cada uno sigue su vida
como si nada

lamparita

hola a todos:

el día de ayer compartí esta imagen en mi cuenta de FB, fue una manualidad que hice en un par de noches con tiempo libre, luego que la idea diera vueltas por mi cabeza afinándose hasta que tomó forma real, así que desempolvé mis viejos casetes y con un par de paquetes de amarres plásticos de esos que usan los técnicos electricistas y un cable de una lámpara vieja armé mi nuevo adorno para la mesa de noche de mi habitación. Fue culpa de mi amigo Furgoner, pues en un comentario suyo me pidió el paso a paso que es el que les comparto aquí hoy.

DSC04790

Materiales:
Casetes usados: Cantidad 46.
Amarres Plásticos:dos (2) paquetes, uno de cuatro (4) pulgadas, otro de diez (10) pulgadas.
Cable eléctrico #12 AWG: 1,5 m
Plafón para bombilla eléctrica de sobreponer: uno (1)
Interruptor eléctrico de dos posiciones (on – off): una (1)
Clavija Monofásica (120 V): Una (1)

Paso 1:
Seleccione los casetes que no use. Se necesitan diez por cara y seis para la base.

Paso 2:
Con los amarres plásticos de 4 ó 6 pulgadas asegure dos casetes usando para esto los orificios pequeños inferiores con el orificio más grande en el que se encuentra la rueda dentada que hace girar la cinta. repita este procedimiento para los diez casetes que formarán una de las caras de la lámpara.

Paso 3:
Para completar una de las caras de la lámpara, asegure las dos filas de cinco casetes por medio de los amarres plásticos de 10 pulgadas. pase el amarre entre los dos orificios grandes en los que se encuentra la rueda dentada del casete. apretar bien el amarre y alinear bien ambas filas. esto le proporcionará solidez a la lámpara

Paso 4: Repita los pasos 2 y 3 para las otras tres caras restantes.

Paso 5: Para la base de la lámpara monte un par de filas de 3 casetes y átelos de manera similar a lo explicado en los pasos 2 y 3. las dos filas de la base van una en sentido opuesto de la otra, esto se hace con el propósito de poder asegurar las caras de la lámpara a esta base

Paso 6: Asegure con los amarres de 10 pulgadas el plafón para bombilla eléctrica en el centro de la base. previamente ha debido conectar el cable eléctrico #12 AWG a los dos terminales del plafón e instalar el interruptor de dos posiciones en la mitad del cable y la clavija para el toma corriente en el otro extremo de la instalación.

Paso 7: Ensamble de las caras. Para ello utilice los amarres de 10 pulgadas y nuevamente utilice los orificios más grandes alineando ambas caras y asegurando los cada uno de los cinco casetes.

Paso 8: Una vez aseguradas las cuatro caras de la lámpara con el procedimiento descrito en el paso 7 se debe asegurar la base a las paredes, para esto use nuevamente los amarres de 10 pulgadas. al tener la base de seis casetes con dos filas opuestas, utilice los pequeños orificios de la parte inferior de los casetes para amarrar las paredes a la base.

Paso 9: Asegure bien las 4 caras a la base y tenga la precaución de dejar un pequeño espacio para pasar el cable eléctrico.

Paso 10: Instale una bombilla incandescente de 40 o 60 W en el plafón. existen modelos de tamaño pequeño con forma similar al de la llama de una vela, prefiera este tamaño para evitar que el interior de la lámpara se sobrecaliente. puede usar también bombillas fluorescentes que producen menos calor.

Paso 11: ¡conecte la lámpara a la red eléctrica y disfrute de su luz y sus sombras!

DSC04789

divagación mensual – enero (II)

la refranería popular y sus joyitas: “al que le van a dar, le guardan” o “eso en cuatro no se ve” me sorprenden y me hacen esbozar cálidas sonrisas. reencuentros inesperados que sorprenden enormemente, otros desatinos de gente que promete tanto y al final salen con nada.

un continuo devenir de sorpresas, eso es lo que debería ser la existencia. eso es lo que es, pero hemos perdido la capacidad de sorprendernos y de provocar sorpresas en los demás, por ejemplo N. después de años de no hablarnos dice que me recuerda más que nada por haberle recriminado -apenas conocidos- su displicencia para degustar de esos magníficos y efímeros atardeceres viviendo ambos en la fábrica como se le conoce a Manizales. yo en cambio recuerdo haber pasado horas enteras dedicado a la contemplación, con la mente en blanco o cavilando los primeros poemas dos lustros atrás. ahora mismo L. me invita a la intimidad de su ser y me revela sus más secretas fantasías eróticas. A. me propone que me deje sorprender por la noche bogotana y me invita a recorrer el centro de la ciudad en una inmersión digna del más valiente sociólogo. W. me invita a la segunda fiesta del año y es imposible decirle que no. mi querida prima me sorprende con una foto hermosa en la que salimos mi perro y yo y finalmente alguien en alguna red social me decepciona pero yo no hago mucho caso por aquello del balance positivo. R se ha cortado y teñido su cabello y yo espero por la foto que me deje gratamente sorprendido.

La relectura de Kafka me deslumbra, el descubrimiento de los ensayos sobre la poesía norteaméricana y francesa del siglo XX que Paul Auster hace en “Los Poemas y Los Días” hace que me antoje y comience a divagar en torno a poetas y versos apenas hace poco desconocidos y hoy ya añorados y codiciados tanto más que esos bocetos perdidos de Blake que acaban de rencontrar en estos días. otra grata sorpresa.

y así también lo es cuando me descubro aplicando mis principios, siendo coherente, más paciente y tolerante aunque sin guardarme nada y pasando por imprudente algunas veces. siento mi sonrisa que se abre como un girasol cuando pienso en todas las sorpresas que he recibido en este primer mes del año que ya se esfuma y en cómo sin querer planeo muchas sorpresas más. me sorprendo agradecido, regocijado, renovado, liviano, lejos de tanto pasado atroz, lejos de la mala onda. me sorprendo a mi mismo pensando en la fugacidad de la existencia mientras hago memoria de los momentos vividos con ese colega y amigo que ya no vive más.

la sonrisa regresa para quedarse cuando L. a quien aprecio mucho y quien está muy lejos me saluda y me deja plasmados sus buenos deseos y todos los buenos recuerdos. esa sopresa que sientes cuando en esta ciudad salvaje y caótica recibes la amabilidad de un completo extraño, o el dulce abrazo de una bella chica que por los azares de la vida terminas conociendo en una tarde de domingo con freesbee, sol y algo de aguardiente.

y entonces yo sigo aquí soprendido, receptivo, dispuesto, a no perderme de nada, pero claramente consciente que a pesar de todo el esfuerzo es mucho lo que se (me) escapa y que es inútil, imposible abarcarlo todo.