ensueños 1

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mantenerse ensoñando, saltando de un sueño a otro como en esas ciudades de hierro, en las que uno siempre quiso pasar más de una vez por todas las atracciones. brincar de sueño en sueño y no recordar ya como despertar de nuevo al Mundo (¿real?).

en el subfondo de ese deseo de ensueño perenne yacen las influencias de las tempranas lecturas de Castaneda. la primera toma de yagé. el xiloxibe, enteógeno más que codiciado en las faldas de las montañas manizaleñas; aventuras dosmileras en tierras casi propias del puro cariño que les fuiste agarrando.

mantente ensoñando, así, bien lúcido, “bien locazo”, como dicen mis amigos de Vilca. y soñá bonito: “Salud y buena Pinta” soplaba el Taitico, y ¡juas! ¡vos te zumbabas la totuma de un solo trago, ahh bandido! ahora bebes de otras ánforas, libas de otros vinos, fumas otras (las mismas) hierbas. bebes cerveza y ves como te crece la tripa, la barriga. y seguís ensoñeciendo los libros, académicos y de los otros y ahí vas, ensoñando algoritmos y controles que predigan lo que otros antes no pudieron o no quisieron, qué mas dá. ensoñás también “la vaina” funcionando completica y querés salir volando hasta ese punto y aprenderte todo todo -así sea en-sueño, que después uno sí se acuerda-.

ensoñas el pueblo querido y es como si hasta volvieras a sentir el olor del arado, la chagrita, el sabor de las moras, y todo eso que para el mundo son detalles (nimios) y que para vos son simplemente lo que hace La Diferancia. ensoñaste vivir también así,como en estos días: en las extranjas y haciendo lo que te gusta más. ¿cabra la duda al resto? ¡No, hombre! fue que se le dieron las cosas, como en un golpe de suerte, y allá está. ahh…

y sos vos el que sabes, pero tampoco sabes. como cuando mirabas aquellas placas que te hacían pensar (y dudar de tu no fe) en que la alucinación es colectiva y “muito grande”, mientras descendías las escalas de piedra al fondo del abismo, al santuario, una vez más, para no perder la costumbre. y volvés, ahora otra vez ensoñando en portugués, ¡qué lindos sueños, calle! ¡y qué duros de realizar! pero qué satisfactorios a la vez. y “a gente” ahí acompañando el viaje (es decir, el vuelo y la caída). “siguen bastos” dice otro refrán que sólo hasta ahora cobra sentido para mí. sí, siguen bastos, y después están las copas y luego las espadas y los tréboles y todo vuelve a repetirse, pero… ¡qué embustero es usted! que no es sino la Otra Vuelta de la Tuerca en el viaje espacio temporal que todos hacemos… y qué querés, vos seguí ensoñando, nada más hay… Suma Kausai!

Chill y Moon

 

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eras al principio
una imagen
una fotografía
en un álbum
de amigos

te volviste entonces
letras y suspiros
mensajes que iban y venían
por el entramado virtual
develando el misterio
que te envolvía
como un manto

y un día súbitamente
te volviste presencia
fuiste susurro
gigante sonrisa
dulce voz

fuiste perfume y calor
tangible entre la bruma
fría y húmeda de la capital
canciones y guitarras
rebeldía y juventud

fiesta y baile
te volviste
sensualidad
aflorando
en la noche

trasnochadas borracheras
repletas de música
y dulce humo azul
tardes de películas
encuentros fortuitos
en magicas estancias

hasta que fuimos poema
y poesía en una sola noche
inolvidable y efímera
que pareció durar la eternidad

versos que se escribieron en la piel
caricias dibujadas en la espalda
con uñas y labios
besos clandestinos
entre las sábanas revueltas

y luego tanto silencio
y distancia
para reencontrarnos
después de mucho y saber
que aunque todo ha cambiado
algo siempre será igual

la magia y el hechizo
que una vez conjurados
no se terminan nunca
una melodía de ukelele
rasgada en una tarde calurosa
en una hamaca entre las montañas
de jade y esmeralda

las canciones compartidas
en un domingo anodino
el cálido abrazo
la mirada profunda
el pequeño secreto
que guardamos
para nosotros dos