Thanksgiving Prayer

By William S. Burroughs
For John Dillinger

In hope he is still alive
Thanksgiving Day, November 28, 1986

Thanks for the wild turkey and the Passenger Pigeons, destined to be shit out through wholesome American guts

thanks for a Continent to despoil and poison –

thanks for Indians to provide a modicum of challenge and danger –

thanks for vast herds of bison to kill and skin, leaving the carcass to rot –

thanks for bounties on wolves and coyotes –

thanks for the AMERICAN DREAM to vulgarize and falsify until the bare lies shine through

thanks for the KKK, for nigger-killing lawmen feeling their notches, for decent church-going women with their mean, pinched, bitter, evil faces –

thanks for “Kill a Queer for Christ” stickers –

thanks for laboratory AIDS –

thanks for Prohibition and the War Against Drugs –

thanks for a country where nobody is allowed to mind his own business –

thanks for a nation of finks – yes, thanks for all the memories… all right, let’s see your arms… you always were a headache and you always were a bore – thanks for the last and greatest betrayal of the last and greatest of human dreams.

hay una rubita

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A Ximena S.

hay una rubita
que conozco bien
y es algo así
como una ninfa

cuando ella sonríe
la magia
se conjura

adivina
sin problema
cuándo va a llover

y sabe siempre
qué decirme
cuando me pongo
triste

por razones
estrictamente
sentimentales

esa rubita
que conozco tan bien
me conoce mejor

es una bomba sexy
con una inteligencia
desbordada

y una sensibilidad
extraordinaria
y pura

además
está
loca

pero es una loca
de esas buenas
que aman a los gatos
prepara deliciosos platillos
cual abuelita sabia

y se enamora
cada vez
como si fuera
la última

esa rubita y yo
somos amigos
de hace años

o no tantos
-pero parecen todos
y siempre los mejores
aunque no los suficientes-

y aquí estoy yo ahora
extrañándola un poquito
y escribiéndole esto
antes que a la vida
le dé por separarnos
aún más

los poetas y el oleaje del mundo

a Rita y a Jotaele por toda la poesía

mecidos por olas de música
navegan los poetas por océanos de azur
despliegan sus velas en un parque o un balcón
y se hacen, temerarios, al oleaje del mundo.

pandillas de bardos urbanos
tomándose las calles
las plazas
las almas

jugando con la luz de la tarde
a escribir poemas sublimes e imposibles
mientras son desgarrados
por accesos de ternura o de llanto
como niños perdidos sentados al andén

oleadas de mariposas los preceden
y van dejando esparcidos sus versos
por aceras y bares

flores majestuosas mecidas por el oleaje,
ebrios bajeles flotando corriente abajo
sin control

los poetas se enfrentan al oleaje del mundo
cual bravos marineros desafiando tormentas
tifones y sirenas

poetas que navegan a merced de los vientos

y el poema,
el poema es tan sólo la bitácora de viaje
que sobrevive al naufragio inexorable

Comentario a un poema de Jota Ele

Todo lo que regresa
Trae impregnado ese olor rancio
De la duda

No se vuelve para ser el mismo
De siempre
Y quien regresa tampoco quiere
Volver a ser el mismo que una vez fue

Quizá no regresamos al volver
Puesto que jamás volvemos
A ser el que una vez fuimos

Aquel añejo aroma tras los cortinados
O ese reloj abandonado en un rincón

Volver ¿para qué?
Tal vez sólo para morir
O acaso ensoñar