No esperar, sino sentarse y observar

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El desencanto y la decepción sólo aparecen cuando esperas algo de los demás…
la vida me ha enseñado que la mayoría de personas sólo actúan en beneficio propio. Por tal motivo, las demás personas nos convertimos en un objeto más para lograr sus fines. cuando lo consiguen te tiran, como algo inservible.

La indiferencia es la respuesta ante estos actos de ellos hacia ti. Con algunos tratas de comunicarte y llegas a intentar, incluso, tácitos pactos de convivencia; con otros más jóvenes, la vida te brinda la posibilidad de enseñarles (a observar sencillamente); con algunos, más escasos aún, logra florecer un sentimiento de amistad y camaradería, los llegas a apreciar, incluso a amar y así entregás, ya sin la fastidiosa costumbre de esperar alguna recompensa, excepto quizás, una sonrisa sincera, que se da mayormente con los ojos, que se dibuja en una mirada única e irrepetible…

El resto, esos pequeños miles, son sólo la gente que viene y va y que, aunque humanos, muchas veces no lo son tanto, o no actúan como tales… pero ya sabes que no puedes abarcar todas las esferas, y que hay mundos enteros que ya no te cautivan; su interés se ha esfumado o lo han perdido de un momento para otro… y entonces ratificas que, lo que cuenta es no esperar, sino sentarse y observar lo que pasa, con ojos de bodhissatva (para decirlo como lo hace Rita en uno de sus bellos poemas)

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