Sendai

Por Eduardo Padilla

Tengo un sis­mó­grafo junto a la silla giratoria,
un globo ter­ráqueo traspasado de agujas
donde las pla­cas tec­tóni­cas se ahorcan;
tengo un mirador cónico donde el fin del mundo es un diorama
con partes móviles y exquis­i­tas répli­cas de trenes
y cochecitos a escala.

La aguja brinca y baila con el trompo.
La gran ola se mueve y devora a veloci­dad insólita.

Los muer­tos fluyen, se revuelven
en un cos­mos piroclástico.

No hay defensa. Todo corre
menos las piernas,
los relo­jes…

…las moscas son moscas desde siempre.

De su errar derivo
una lec­ción pasmosa
una mod­esta constante
un fru­gal ultraje
y un prismático
temblor-abismo.

Anuncios

¿algún comentario?

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s