motherless child

ha sido un mes extraño pero halagador, bonito, amoroso. volver a sentirte hijo predilecto (al ser único) y compartir con la mamita. un mes que se pasa volando, descuidando un poco a los amigos, a las amigas, la rumba, las salidas a fumar a la UN, todo por compartir tiempo con ella, tiempo de calidad porque el trabajo no da tregua , pero tiempo para compartir, al fin y al cabo.

y aquellas que no entiendan que mi mamá es mi mejor amiga y que le cuento (casi) todo y que durante este mes sólo tendré tiempo para ella, de malas. ya vendrán otros 9 o 10 meses sin su compañía en que volveré a ser un “motherless child” como aquella canción de los veteranísimos Sweetwater.

ahora, seguiré con mi vida de siempre, retomando la rutina, la soledad “acompañada” y la diversión a cuentagotas (pero como si fueran de LSD). ya no me preocupa que el “corre-ve-y-dile” empañe como en un pasado no muy lejano. a estas alturas del partido nuestra relación es de una confianza total

voy a pecar de tierno (de cursi si quieren) y les voy a compartir un par de fotografías mías y de mi mamá:

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y bueno, será despedirla con bombos, platillos, una rica cena y algunos regalos para ella y las tías (que vengo de un matriarcado); ha sido bueno volver, siempre será bueno volver al blog, a contarles lo poco o mucho que sucede en esta aventura que es vivir

hasta pronto!

 

Antoine