lamparita

hola a todos:

el día de ayer compartí esta imagen en mi cuenta de FB, fue una manualidad que hice en un par de noches con tiempo libre, luego que la idea diera vueltas por mi cabeza afinándose hasta que tomó forma real, así que desempolvé mis viejos casetes y con un par de paquetes de amarres plásticos de esos que usan los técnicos electricistas y un cable de una lámpara vieja armé mi nuevo adorno para la mesa de noche de mi habitación. Fue culpa de mi amigo Furgoner, pues en un comentario suyo me pidió el paso a paso que es el que les comparto aquí hoy.

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Materiales:
Casetes usados: Cantidad 46.
Amarres Plásticos:dos (2) paquetes, uno de cuatro (4) pulgadas, otro de diez (10) pulgadas.
Cable eléctrico #12 AWG: 1,5 m
Plafón para bombilla eléctrica de sobreponer: uno (1)
Interruptor eléctrico de dos posiciones (on – off): una (1)
Clavija Monofásica (120 V): Una (1)

Paso 1:
Seleccione los casetes que no use. Se necesitan diez por cara y seis para la base.

Paso 2:
Con los amarres plásticos de 4 ó 6 pulgadas asegure dos casetes usando para esto los orificios pequeños inferiores con el orificio más grande en el que se encuentra la rueda dentada que hace girar la cinta. repita este procedimiento para los diez casetes que formarán una de las caras de la lámpara.

Paso 3:
Para completar una de las caras de la lámpara, asegure las dos filas de cinco casetes por medio de los amarres plásticos de 10 pulgadas. pase el amarre entre los dos orificios grandes en los que se encuentra la rueda dentada del casete. apretar bien el amarre y alinear bien ambas filas. esto le proporcionará solidez a la lámpara

Paso 4: Repita los pasos 2 y 3 para las otras tres caras restantes.

Paso 5: Para la base de la lámpara monte un par de filas de 3 casetes y átelos de manera similar a lo explicado en los pasos 2 y 3. las dos filas de la base van una en sentido opuesto de la otra, esto se hace con el propósito de poder asegurar las caras de la lámpara a esta base

Paso 6: Asegure con los amarres de 10 pulgadas el plafón para bombilla eléctrica en el centro de la base. previamente ha debido conectar el cable eléctrico #12 AWG a los dos terminales del plafón e instalar el interruptor de dos posiciones en la mitad del cable y la clavija para el toma corriente en el otro extremo de la instalación.

Paso 7: Ensamble de las caras. Para ello utilice los amarres de 10 pulgadas y nuevamente utilice los orificios más grandes alineando ambas caras y asegurando los cada uno de los cinco casetes.

Paso 8: Una vez aseguradas las cuatro caras de la lámpara con el procedimiento descrito en el paso 7 se debe asegurar la base a las paredes, para esto use nuevamente los amarres de 10 pulgadas. al tener la base de seis casetes con dos filas opuestas, utilice los pequeños orificios de la parte inferior de los casetes para amarrar las paredes a la base.

Paso 9: Asegure bien las 4 caras a la base y tenga la precaución de dejar un pequeño espacio para pasar el cable eléctrico.

Paso 10: Instale una bombilla incandescente de 40 o 60 W en el plafón. existen modelos de tamaño pequeño con forma similar al de la llama de una vela, prefiera este tamaño para evitar que el interior de la lámpara se sobrecaliente. puede usar también bombillas fluorescentes que producen menos calor.

Paso 11: ¡conecte la lámpara a la red eléctrica y disfrute de su luz y sus sombras!

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Cuántos recuerdos me trae este libro fantástico de Los Hongos De Yuggoth

Pleroma encadenado

I cannot tell why some things hold for me
A sense of unplumbed marvels to befall,
Or a rift in the horizon’s wall
Opening to worlds where only gods can be.
There is a breathless, vague expectancy,
As of vast ancient pomps I half-recall,
Or wild adventures, uncorporeal,
Ecstasy-fraught, and as a day-dream free.
It is in sunsets and strange city spires,
Old villages and woods and misty downs,
South winds, the sea, low hills, and lighted towns,
Old gardens, half-heard songs, and the moon’s fires.
But though its lure alone makes life worth living,
None gains or guesses what it hints at giving.

H. P. Lovecraft, Fungi from Yuggoth, XXVII

No sabría decir por qué algunas cosas me producen
una sensación de maravillas inexploradas por venir,
o de grieta en el muro del horizonte
que se abre a mundos donde sólo los dioses pueden vivir.
Es una expectación…

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al borde

Por:
Silvia Plath

La mujer se perfecciona.

Su cadáver
muestra la sonrisa del triunfo,
la ilusión de una Griega necesidad
flota en los pliegues de su toga,
sus desnudos
pies parecen decir:
hemos llegado muy lejos, se acabó.

Cada niño muerto se enrosca una blanca serpiente
cada quien con su pequeño
tazón de leche, ahora ya vacío.

Ella se los envuelve
en su cuerpo como los pétalos
de una rosa cerrada cuando el jardín
sofoca y sangra olores
desde la suavidad, profundas gargantas de la flor de la noche.

La luna sin entristecerse de nada
observa desde su capucha de hueso.

Ella la usa para estas cosas.
Su crujido negro y arrastrado.

5 de febrero de 1963. El último poema antes de su suicidio

divagación mensual III (febrero con f de fuck you)

segundo mes del año. me hubiese gustado escribir este post el dos de febrero pero no soy tan sicorígido ni esto es tuitter sino mi blog, faltaría más. a los cinco primeros días del mes ya recibí mi primer golpe, el adversario es aún joven e impetuoso, un poco atolondrado, pero tengo la esperanza que califique como un “digno rival” con el pasar de los asaltos, le quedan todavía diez más. sin embargo he logrado propinarle un gancho al higado que lo ha dejado tambaleante, la pelea es pareja.

semana de soledad. estoy en casa ocupado con un oficio de lo más curioso: fabrico mi cuarta o quinta artesanía (si contamos los mamarrachos que hacía en la escuela para el día de la madre), no se ve mal, debo admitirlo y aparte de contribuir con el decorado de la casa, tiene una utilidad adicional: irradia luz, produce sombras y da cobijo, es un dispositivo espanta espantos de esos que se regodean en las sombras y que huyen horrorizados cuando yo acciono el pequeño mecanismo

y con todos esos colores me llegan recuerdos de frambuesas en los bosques de la U, tonos encendidos en medio del bosque terracota, paseos dominicales de aguapanela espacial con sonrisas especiales que brotan sin querer y a las que tus amigos sorprendidos preguntan “¿de qué te ríes?” y tu sólo podés responder con un ” es que me acordé de un chiste y me lo estoy contando a mi mismo” o algo por el estilo. recuerdos relocos de un pasado en común, comunión natural entre amigos. febrero en pleno invierno y uno añorando la montaña, los sucedáneos, el buen ocio productivo y no esta intermitendencia de cinéfilo dilettante. expresión asaz paradójica.

febrero con f de fabuloso. lecturas trasegadas en silenciosos autobuses en los que la música de fondo es exclusivamente de tu selección. francesas que se convierten en chanchas en medio de una París post apocalíptica y muy totalitaria. descabellados poemas como mantras, beatniks alucinados en un México ancestral de peyote y de mezcal. tristezas de Tokyo y mujeres arquetípicas, suicidas, ultrasensuales, mucho más cercanas a las musas de Pöe. Tragedias de novelas niponas en las que “La Corrupción del Ángel” es la misma de todo el lejano oriente. explosiones de tristeza desde Mishima hasta Murakami, estas últimas con unas bandas sonoras envidiables. como nota mental queda la tarea de investigar más adaptaciones del séptimo arte a la obra de Haruki.

febrero mexicano en el que los aires octavianos soplan fuerte dentro de la caja craneana. lecturas contra reloj, contra dios contra revolucionarias (y esas son palabras mayores). febrero viene azotando la palabra, haciéndola precisa, obediente, sumisa. febrero austero y frugal, que ha llegado y se ha cagao sobre mis margaritas como un perro callejero. ambigua desazón en la que el alivio causa a la vez dolor. triste y paradójico, vuelves a dejar expuesta la pulpa allende el cascarón pero esta vez el escollo fue menor, puras raspaduras.

veintiún días y contando y cantando, declamando: “que ya te vas , que ya te vas sino te has ido” febrero con F de Fuck You. tu, yo, todo el mundo. febrero fugaz que dará paso a un marzo repetido, calcado: súmele veintinueve, treinta y treintaiuno. ahí voy empujándote para la parte de atrás del bus de los días, sacándote de taquito y añorando ya las vacaciones de días (non) “sanctos” porque marzo viene con M de mmmmm… pero febrero, vos sos un dulce tentempié y por eso te viviré con ansias en medio de esta ciudad ahora ya gris como me gusta febrero con F de fugaz “que ya te vas , que ya te vas sino te has ido”, febrero con F de frío te recibo alegre con bufanda y con abrigo.

Sin género

¿Por qué he de entender yo en las mujeres
eso que ellas, ni en su ser más íntimo,
han querido entender jamás en mí?
¿Que sienten? Sí,
yo también suelo llover,
generalmente cuando estoy viva.
¿Qué aman? Entre el amor y la muerte
a mí me correspondió el filo.
¿Qué quieren ser bellas entre las más?
También en las mañanas he roto el primer espejo.

No,
no quiero entender a las mujeres,
su odiosa pretensión de cargar en los senos
una mariposa corroída e ilusoria,
su monstruosa preferencia por el color rosa
como si acaso, sin él, se perdiera su cintura del cauce natural
y las caderas se revelaran verdaderas en el insulso tono
de una ternura medida en máscaras.
No,
no quiero entender a las mujeres
y me declaro sujeto indecentemente femenino.

Por
P. Cadena

divagación mensual – enero (II)

la refranería popular y sus joyitas: “al que le van a dar, le guardan” o “eso en cuatro no se ve” me sorprenden y me hacen esbozar cálidas sonrisas. reencuentros inesperados que sorprenden enormemente, otros desatinos de gente que promete tanto y al final salen con nada.

un continuo devenir de sorpresas, eso es lo que debería ser la existencia. eso es lo que es, pero hemos perdido la capacidad de sorprendernos y de provocar sorpresas en los demás, por ejemplo N. después de años de no hablarnos dice que me recuerda más que nada por haberle recriminado -apenas conocidos- su displicencia para degustar de esos magníficos y efímeros atardeceres viviendo ambos en la fábrica como se le conoce a Manizales. yo en cambio recuerdo haber pasado horas enteras dedicado a la contemplación, con la mente en blanco o cavilando los primeros poemas dos lustros atrás. ahora mismo L. me invita a la intimidad de su ser y me revela sus más secretas fantasías eróticas. A. me propone que me deje sorprender por la noche bogotana y me invita a recorrer el centro de la ciudad en una inmersión digna del más valiente sociólogo. W. me invita a la segunda fiesta del año y es imposible decirle que no. mi querida prima me sorprende con una foto hermosa en la que salimos mi perro y yo y finalmente alguien en alguna red social me decepciona pero yo no hago mucho caso por aquello del balance positivo. R se ha cortado y teñido su cabello y yo espero por la foto que me deje gratamente sorprendido.

La relectura de Kafka me deslumbra, el descubrimiento de los ensayos sobre la poesía norteaméricana y francesa del siglo XX que Paul Auster hace en “Los Poemas y Los Días” hace que me antoje y comience a divagar en torno a poetas y versos apenas hace poco desconocidos y hoy ya añorados y codiciados tanto más que esos bocetos perdidos de Blake que acaban de rencontrar en estos días. otra grata sorpresa.

y así también lo es cuando me descubro aplicando mis principios, siendo coherente, más paciente y tolerante aunque sin guardarme nada y pasando por imprudente algunas veces. siento mi sonrisa que se abre como un girasol cuando pienso en todas las sorpresas que he recibido en este primer mes del año que ya se esfuma y en cómo sin querer planeo muchas sorpresas más. me sorprendo agradecido, regocijado, renovado, liviano, lejos de tanto pasado atroz, lejos de la mala onda. me sorprendo a mi mismo pensando en la fugacidad de la existencia mientras hago memoria de los momentos vividos con ese colega y amigo que ya no vive más.

la sonrisa regresa para quedarse cuando L. a quien aprecio mucho y quien está muy lejos me saluda y me deja plasmados sus buenos deseos y todos los buenos recuerdos. esa sopresa que sientes cuando en esta ciudad salvaje y caótica recibes la amabilidad de un completo extraño, o el dulce abrazo de una bella chica que por los azares de la vida terminas conociendo en una tarde de domingo con freesbee, sol y algo de aguardiente.

y entonces yo sigo aquí soprendido, receptivo, dispuesto, a no perderme de nada, pero claramente consciente que a pesar de todo el esfuerzo es mucho lo que se (me) escapa y que es inútil, imposible abarcarlo todo.

Una noche de enero

Imagen

By Rita González Hesaynes

Todos los eneros, una noche cualquiera
aparece subrepticio el amor, ese que se despierta
y grita como un nene averiado
a las paredes de la fiebre, al juguete perdido
al cielo que debe estar ahí en alguna parte
brillando celestemente sobre el pasto
vacío de termómetros y jarabes amargos
Tan urgente y estúpido este amor siemprenuevo
que tanto se parece a una calle cortada
certero y rotundo como las piedras
que te quiero arrojar a las ventanas
en afán de brotar transmitir irradiar
con la poca violencia que se me permite
pálidos reemplazos del cascote menguante
que me escolta y me acaricia el pelo desde lejos
de vuelta a casa riendollorando
entre una arquitectura
espantosa y magnífica por turnos
pasacalles graciosos, zapatillas
colgadas de los cables por los afortunados
que caminan felices por los aires
como yo que levanto la vista
plena del helio del amor
sin esquivar los ejércitos de baches
recuerdos, tramperas, contratiempos.