un poema para maleantes

Rafalechaparromadiedo

Para Rita y Rafael

corazones maleantes
recorren las noches
con renovado vigor
repletos de ansias locas
pareciera que fueran a estallar

velocidad y vértigo
furor y borracheras
monumentales colocadas
bajo cielos de smog

whiskey y cigarrillos
bandadas de palomas
flores amarillas
asfalto y alquitrán
disparos al aire
en la noche de neón

farmacias y botellerías
trasnochadas vagabunderías
mañanas de sopor
resacas infinitas
cafesitos humeantes
en panaderías anodinas

batirse en duelo
o robar un bus
y viajar al mar
con todos los locos
del hospicio

caminar por Bogotá
las manos entre los bolsillos
fumando y esperando
sin saber bien qué

la única certeza
es no tener ninguna
o saber que estás aquí
y mañana tal vez no

escribir es como respirar
las pausas de la respiración
son la nueva puntuación
y ya no ser el mismo
al terminar un libro

esa es la magia verdadera
que se esconde
detrás de los grafemas
con cada personaje
con cada historia
con cada palabra que mancha
la página en blanco

chaparro

carnivale

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sentado sobre el césped mirando el carnaval, aguzando los sentidos, olfateando el aire esperando algo que transforme mi soledad en nuevas experiencias.

recordando otras épocas en las que esta fiesta sí era mía, allá en el campus cósmico, donde la camaradería era lo natural, lo recurrente.

ahora solitario, oteando nuevos rostros, abriéndose ante las posibilidades que se muestran cuando preguntas por ganjha y aguardiente

chicos desconocidos, amables jovencitas, conversadores compulsivos, todos bebemos y fumamos mientras hablamos de esto y de aquello, sorprendentemente los temas se hilvanan y varían de manera extraordinaria, datos, reflexiones, puntos de vista concurrentes.

la cachaza, el baretico y los incontables derbys, las risas, las miradas cómplices y anodinas. el agradecimiento mutuo por el instante pleno entre la noche de viernes en la “ciudad blanca” libre y anarquista.

la despedida breve, el intercambio de los números, la partida solitaria, el frío de la noche y el último cigarro, la llegada al hogar, la buena música de siempre… la resaca que desde ya se entrevé pero que no preocupa, la felicidad efímera de los dulces sucedáneos

 

descubriendo

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nuevos descubrimientos literarios
atacas aviesamente el mapamundi
con ganas de nuevas historias buenas
novelas de otras metamorfosis
entre cielos de smog
paisajes de nieve
ciudades inmensas
y grises mares

personajes se suceden
qué vidas atormentadas
qué destinos singulares
qué felicidad tan efímera
en lejano oriente europa o
en el viejo oeste americano

entre rojos y serpenteantes buses
transcurren mis lecturas de ustedes
queridos personajes inolvidables
son tantas las cosas que les pasan
maravillosas cotidianas o anodinas

y es tanto lo que se nos escapa todo el tiempo a todos
ya seamos seres imaginarios o reales
que es para sentarse a llorar
sobre la acera mamita mamita
pero es otra cuestión el tiempo
y el asunto principal
en el que nos movemos
entre lo efímero
y lo duradero
que no vale la pena
llorar

es mejor ver
andar atenti
presto
oteante pero divagante
y al ritmo de un adagio sostenuto
como lo diría De Greiff
marcar buen paso
y flashear instantes
como polaroids
del alma

que el momento pleno (momento mori)
no sólo se conserva en un marco
de quince por diez
y es más es lo que rememorás
cada vez que ves
esa imagen

por tanto la fotografía
sería entonces
el arte indicado
para transmitir
estos silencios
y estas miradas
desde el fondo
de la ventana
de mi cráneo

de eso se trata
un marco
una imagen
un poema
un recuerdo
re vivido
ahora mismo
y que pervive
en la memoria
y en los días

ciclos y ciclones

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causar satisfacción
más que el mero sucedáneo
¿qué conlleva?
¿qué produce?
¿qué significa realmente?

vuela sosegado sobre ilimitadas landas
planeando sereno sobre cielos azules y profundos
seguro del camino que lo lleva a “Paradiso”

en inmensos círculos se eleva sabio y silencioso
abriéndose paso entre nubes de algodón
hacia recónditos palacios allende las montañas

allá lo espera lo que lo complementa lo unifica y lo expande
allí yace entre pura muselinas su yang
con quien trascenderá a Talidad

la mística del no dos
el éxtasis del todo uno
el desdoblamiento del yo
la extinción paulatina del ego
la fulminante belleza de lo transitorio
que es a la vez eterno y puro

compartido en días que parecen horas
la intemporalidad de la sutil decadencia hacia el absurdo
la caída y el vacío y todos los renacimientos
habidos y por venir
hasta detener la Gran Rueda para siempre

obra

icaro

(i)

prosas poéticas
cortas y contundentes
como un golpe de box
de esos que tiraba Hemingway
para arreglar sus diferencias

versos como aves
que migran al sur
y viven por siempre
en una eterna primavera:
el florecer de mi poesía

cartas tremendamente lúcidas, extensísimas
y traducciones como las que Cortázar hace de Pöe
Trinos atinados como aforismos
sabihondas sentencias en clave de ser
crónicas irreprochables, exactas, profundas

disertaciones claras y concisas
de no más de una o dos cuartillas
no por ahorro sino por sensatez
pues la locura comienza con una mar en calma

largas elucubraciones
y extensos diarios de viaje
canciones afiladas como dagas
tentempiés de haikús y hierba mate

(ii)

diseminar la obra en la pradera de los géneros
cual laboriosa abeja divagante y picaflor probarlos todos
anticipando palabras hilvanando versos del aire y de la luz

pequeños gérmenes volátiles
que al ritmo de los vientos
se eleven y giren por doquier
y escapen hacia ignotos confines

que vuelen asi
mis palabras garabatos
por entre cielos de azur
y multicolores nubes
o entre cielos grises y lluviosos

y abajo en el océano se debate la nao de palabras
ahíta de nuevos paisajes y puertos
una pequeña obra que en diferentes paisajes
se refleja luminosa y en otros se asoma tímida

esa nao soy yo y todos mis otros
es una tripulación es asaz particular
y tu eres bienvenido a bordo.

di- vagaciones en clave de ser (enero – I)

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primeros nueve días del año. con cada ciclo que se cierra la espiral da otra vuelta más y dicen que uno crece otro poquito. plenos nueve días de una vacación que se suma por un lado, a otro sinfín de fiestas repetidas hasta el cansancio, pero qué más da, puesto que por el otro lado, son cada vez distintas y únicas; siempre pletóricas; extremas hasta la enfermedad; de cafetín y de licor de contrabando, buenos vinos tintos para brindar en noche vieja (faltaría más), abrazos y abrazos para dar y convidar, turistas y nuevos amigos que conocer, viejos amigos que saludar y otros que al no estar presentes se añoran.

de repente esa semana mágica se acaba, así como comenzó. un ciclo que se cierra en medio de otro más grande que apenas empieza y así es con todo. quiero en este punto recalcar que durante mi viaje de retorno sonó “el ciclón” de los Cafetacvba más de un par de veces mientras yo trasegaba raudo por el eje cafetero: cielos azul celestes y nubes blancas, infinitas tonalidades de verdes, pura exhuberancia, los nevados impertérritos al fondo coronando el paisaje, completando la visión, la majestuosidad de la pacha mama por doquier. y para corroborar aún más esta disertación yo mientras tanto meditaba  y recordaba sobre mi temporada de Universidad en estas tierras que ahora son fugaces, transitorias; en cómo cerré ese ciclo y qué dejó de provechoso para mi: los buenos amigos que sobreviven aún, los que se han ido, y secretamente – casi que inconscientemente- me proponía conservar de la mejor manera posible esas relaciones y crear muchas más, crecer con todos y profundizar los lazos que nos unen. es decir, recorrer en compañía por aquella espiral de la existencia.

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buenos propósitos que se sentencian en la última noche del año y que se tratarán de cumplir a lo largo de éste que comienza. se da otra vuelta de tuerca al mundo se asegura el infinito tornillo otro poco con una rosca de 365 días de diámetro. es ya el trigésimo tercer giro de la rueda de mi ser, se acerca además la mítica edad del Mesías, pero yo ya he hecho realidad el más importante de los milagros: el estar vivo y sobrevivir a pesar de los embates, a pesar de los envites, de las más que seguras zozobras que al final no fueron, de las inevitables caídas hacia obscuros abismos – fauces de lobos hambrientos, horrores fantásticos de alcances insospechados-.

al final deste ciclo también te preguntarás ¿cuál es el balance? y deberá ser mayor que cero. sino, ¿para qué vale la pena seguir?. en resumen, seguir haciendo realidad este milagro que eres, que ya es bastante. y cuestionando aquella realidad a cada instante, siempre, todo el tiempo, faltaría más.

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ahora no pormenorizaré mis propósitos, ya os iréis dando cuenta dellos. ya los veréis y por supuesto, se los haré saber, cómo no. que todo siga confluyendo, conspirando-sé. lo sé. pura fe del carbonero, pero lo bueno es que más temprano que tarde este minero obtendrá el oro, ya verán.

apenas es enero, nueve primeros días del año. no del señor, sino mío. a su diosito católico no me lo banco (para decirlo con los argentinos, y pensar que ellos sí se aguantan al Diego, en fin). que todo siga conspirando como hasta ahora. se los reitero. que no es otro ciclo hombre, es “el ciclón”. – detengan esta vaina, ¡jajaja! ya se terminó la cuartilla, hasta pronto.