días, semanas, meses

días que se pasan volando. casi imperceptible es el paso de la luz a la obscuridad.

el reloj pierde todo sentido cuando no tienes que cumplir un horario. vuelves a lo básico. hambre, sed, sueño, cosas de la fisiología. si te aburres, ahí está el parque, la tarde soleada, los auriculares y un buen libro. caminar con las manos enguantadas y metidas entre los bolsillos del abrigo y fumarte un cigarrillo en silencio mientras la ciudad ruge con furia, es otra alternativa válida. también está el cine, así ahora no esté bien visto entrar a ver películas solo, entonces puedes encontrar algún cine club decente que no proyecte sólo los éxitos de taquilla. en bogotá los museos son una buena alternativa cuando llega el fin de mes. todas actividades diurnas y solitarias. en compañía viene bien un almuerzo, o un café bien conversado, tomar cervezas y escuchar rock en algún bar que sea como tu segundo hogar. tu casa o la de los amigos también viene bien. eso si, que se pueda fumar y beber y poner música por tandas: variadita, con buen ritmo, con suin, con clase. se entiende.

cuando te das cuenta, es viernes. lo notas por detalles pequeños como una factura vencida o algún programa de radio. entonces salir es más que una cuestión de decisión, se vuelve algo monetario. hay que ser inventivo y revisar bien la agenda telefónica. aunque sepas que son pocos con los que puedes contar por unas horas, siempre hay lindas sorpresas. los domingos son horribles y en mi caso prefiero dormirlos en casa de algún pariente. conversar un rato ya entrada la tarde y regresar en el transporte público en la noche.

los lunes pasan desapercibidos y el resto de días de la semana igual, a veces sientes que han pasado semanas, meses. y efectivamente es así. han pasado semanas, meses. así se va la vida, como agua que corre entre tus manos de nuevo hacia un océano de recuerdos y experiencias. de repente, así de buenas a primeras todo vuelve a comenzar: trabajo, casa, trabajo, viernes, farra, finde, trabajo casa, trabajo.


pero mientras eso sucede, yo disfruto de mi propia compañía (si bien a veces me aburro y entonces naufrago en la web), de mis hábitos, manías y cómo no de los amigos. también de la soledad en las noches y sobretodo de pasear sin motivo aparente mientras los demás se inclinan en sus cubículos concentrados frente a un computador, o lo que sea que tengan que hacer (como yo también lo he hecho) y entonces lanzo un suspiro de alivio porque no tendré dinero pero tengo tiempo libre. mucho tiempo libre y vaya si lo he sabido aprovechar. cuando lo desperdicio, escribo bobadas en tuiter y me cuelgo de FB por horas, o vengo para acá a escribir, a desahogarme como siempre.