La Pastora

he visto a través de los ojos de la Pastora
el continuo devenir de cada hecho
la frecuencia fundamental en la que todos vibramos

el giro completo de la gran rueda del Ser
y todas y cada una de las formas inmersas en ella
me absorbieron y me hicieron girar sin contemplación

he visto a través de los ojos de la Pastora
la aprehensión y el miedo de dejar de Ser
y el escozor y el temor, la interminable fatiga
que produce la ilimitada consciencia y la percepción pura
más allá del velo de tus cinco sentidos

Anuncios

sur

cuán insoportablemente delicioso
este vacío

de más allá de mis entrañas
se abre este abismo

y surge voráz la fantástica quimera
arremetiendo y destruyendo al ego

fragmentos de yoes desechos
destruidos en pequeños trozos inconexos

no hay certezas en medio de las incertidumbres
y las desesperanzas son definitivas

vagabundo y errante recorro las mismas otras calles
reviviendo recuerdo de épocas doradas

y así dentre el bochorno vespertino
luego de impostergables reuniones y citas ineludibles

me dispongo a seguir mi camino
que inexorable se dirige rumbo al sur

un golpe más

otro golpe más
una manera más
de caer con estilo
y de tanto caer y caer
ya se siente de verdad
el vuelo

buscando un lugar
para caer rendido
ya a la madrugada
uno que por supuesto
no son tus brazos suaves
ni tus dorados cabellos

he visto los símbolos
que claramente muestran
un futuro del que
por supuesto
no hago parte

y me relego
y me retraigo
hasta no ser
sino un recuerdo
que se enciende
cada tanto

un destello
del pasado
que reluce
tímido
en medio
de tu noche
estelar

el vals del martillo

I etched the face of a stopwatch
On the back of a raindrop
And did a swap for the sand in an hourglass
I heard an unhappy ending it sort of sounds like you leaving
I heard the piledriver waltz, it woke me up this morning.

You look like you’ve been for breakfast at the heartbreak hotel
And sat in the back booth by the pamphlets and the literature on how to lose.
Your waitress was miserable and so was your food.
If you’re gonna try and walk on water make sure you wear your comfortable shoes.

Mysteries flashing amber go green when you answer but the red on the rest of the questionnaire never changes.
I heard the news that you’re planning to shoot me out of a cannon.
I heard the piledriver waltz, it woke me up this morning.

You look like you’ve been for breakfast at the heartbreak hotel
And sat in the back booth by the pamphlets and the literature on how to lose.
Your waitress was miserable and so was your food.
If you’re gonna try and walk on water make sure you wear your comfortable shoes.

“La Révolution Surréaliste”, Nº 2 (1925)

El mundo fisíco todavía está allí. Es el parapeto del yo el que mira y sobre el cual ha quedado un pez color ocre rojizo, un pez hecho de aire seco, de una coagulación de agua que refluye. Pero algo sucedió de golpe. Nació una aborrecencia quebradiza, con reflejos de frentes, gastados, y algo como un ombligo perfecto, pero vago y que tenía color de sangre aguada y por delante era una granada que derramaba también sangre mezclada con agua, que derramaba sangre cuyas líneas colgaban; y en esas líneas, círculos de senos trazados en la sangre del cerebro. Pero el aire era como un vacío aspirante en el cual ese busto de mujer venía en el temblor general, en las sacudidas de ese mundo vítreo, que giraba en añicos de frentes, y sacudía su vegetación de columnas, sus nidadas de huevos, sus nudos en espiras, sus montañas mentales, sus frontones estupefactos. Y, en los frontones de las columnas, soles habían quedado aprisionados al azar, soles sostenidos por chorros de aire como si fueran huevos, y mi frente separaba esas columnas, y el aire en copos y los espejos de soles y las espiras nacientes, hacia la línea preciosa de los senos, y el hueco del ombligo, y el vientre que faltaba.
Pero todas las columnas pierden sus huevos, y en la ruptura de la línea de las columnas nacen huevos en ovarios, huevos en sexos invertidos. La montaña está muerta, el aire esta eternamente muerto. En esta ruptura decisiva de un mundo, todos los ruidos están aprisionados en el hielo; y el esfuerzo de mi frente se ha congelado. Pero bajo el hielo un ruido espantoso atravesado por capullos de fuego rodea el silencio del vientre desnudo y privado de hielo, y ascienden soles dados vuelta y que se miran, lunas negras, fuegos terrestres, trombas de leche.
La fría agitación de las columnas divide en dos mi espíritu, y yo toco el sexo mío, el sexo de lo bajo de mi alma, que surge como un triángulo en llamas.

Antonin Artaud

tomado de acá

la única mujer

“La única mujer que enciende mis turbinas y me hace volar a trece mil pies de altura. La única mujer que llena mis mañanas con rosas y pistolas con sus manos, su sonrisa y su corazón transparentes como la lluvia. La única mujer que con su mirada envuelve en papel de regalo todas las aves y todos los árboles del mundo.
La única mujer capaz de hacer llover florecitas amarillas y diamantes sobre los parques”.

La soledad del poeta

Entre otros muchos cargos, se acusa a los poetas de preferir la soledad. Si bien, de acuerdo con Fernando González, “hay poca gente digna de que por ella se cambie la soledad”, los motivos del poeta encuentran mejor arraigo en la frase “la vida solitaria es para las fieras o los dioses”

Louis Pauwels, en “El retorno de los brujos”, trae esta cita innominada: “Hay un camino en la soledad, hay ríos en el desierto. No hay camino ni ríos en el hombre que se mezcla con los otros”.

La vocación de soledad viene al poeta desde su espíritu contemplativo y místico tanto como de su conciencia del tiempo. Si el poeta fuera hombre de negocios tendría uno de esos relojes de veinticuatro horas, pero el poeta mide el tiempo por eternidades.

Algunos autores son capaces de escribir en el bullicio, mas no sus mejores obras. La vida social es contraria a la vida creativa. La concepción de un asunto puede ocurrir en cualquier momento, pero el trabajo literario requiere aislamiento, silencio, concentración y tiempo indefinido. No se puede escribir con la horrible perspectiva de que de pronto le llamen a almorzar.

El hechizo o encantamiento bajo el cual escribe el poeta es frágil y delicado como todo lo sobrenatural. Si sobreviene un taladro en la calle, o la estridencia de un altoparlante, la conexión con el misterio se rompe y la poesía desaparece. Para el novelista no sería problema, porque su trabajo está planificado, pero una vez que huye el poema, nunca más vuelve a las manos del poeta. Si el poeta sale a buscarlo se perderá, o regresará con otro poema, pero el poema que se fue jamás será encontrado porque huyó a los anillos de Saturno.

Molesta mucho a las personas que los poetas se muestren como seres diferentes. Y sin duda lo son. Esas mismas personas lo certifican cuando lo señalan con el apelativo de poeta, que ni ofende ni ensalza. Es como decirle mula a una mula. Simplemente, pára las orejas.

De esa soledad esencial el poeta surge con algo de ridículo. Como en el verso de Baudelaire, “sus alas gigantescas le impiden caminar”. Mientras más esfuerzos haga el poeta para ser como los demás y mimetizarse entre la multitud, esos mismos esfuerzos lo delatarán y no podrá eludir su destino. Por tanto, lo mejor es singularizarse y proclamar desafiantemente: “Soy el que soy”. Entonces le responderán: –“Muy bien. Es el que es”.

Podrá arrepentirse el poeta de dilapidar su tiempo en los lugares públicos, con las gentes públicas, a las cuales se llama “el público”. Mas su sólo tiempo ganado será el que pase sumergido, siempre que no se olvide de sacar el periscopio. El buen poeta es sumergible.

Cuando el poeta se hace cotidiano desaparece detrás de sus anteojos. Como lo imprevisible siempre sucede, en tales momentos es mejor estar prevenido. Por eso he comparado al poeta con una ballena. Aunque un crítico peruano, Edgar O’Hara, dice que la ballena de esos poemas es el lenguaje, con el cual, según él, el poeta tiene una brava lucha. Como si se pudiera luchar con una ballena. Tan pesada. Los críticos casi nunca, casi nunca entienden nada.

La soledad del poeta es comparable a la de la ballena en los mares. Esto lo distingue y le da a sus reflexiones cierto carácter único, es decir, aristocrático. “Las reflexiones del solitario –advierte Jean Cocteau– adoptan siempre un aspecto aristocrático, muy molesto para los demás. Y nada incomoda más que la aristocracia, sea cual sea.”

Nosotros, plebeyos, tenemos cuentas pendientes con la palabra aristocracia. Si al menos tuviéramos aristocracia espiritual no nos estaríamos exterminando como ratas.

NOTAS
Lo que quiere el sabio lo busca en sí mismo; el vulgo lo busca en los demás. CONFUCIO
No debes anhelar una doctrina perfecta, sino la perfección de ti mismo. La divinidad está en ti, no en las ideas o en los libros. HERMANN HESSE
A donde quiera que vayamos debemos ir desnudos y solos. HENRY MILLER
Hay un punto pasado el cual no puede avanzarse más que solo. ANDRÉ GIDE
El hombre sabio se queda en casa. EZRA POUND
Para vivir bien has de vivir sin que te vean. (Divisa de RENÉ DESCARTES)
Uno tiene que saber desaparecer. MARY RANAULT
La única puerta de salida se abre hacia adentro. (Sentencia oriental)
El verdadero sabio es invisible. HI K’ANG (223 – 262)
Es de la naturaleza del talento diferenciarse de las multitudes, y pertenece al genio ser desconocido de sus contemporáneos. BALDOMERO SANIN CANO
Quise estar solo conmigo mismo y con mi infancia, solo con mis cosas inútiles y juiciosas, a fin de resumir y de comprender. CARLO COCCIOLI
Nadie, ni yo ni nadie, puede andar tu camino por ti. WALT WHITMAN
El escritor, el más solitario de los animales. LAWRENCE DURRELL
Cuando uno carece de compañía, casi siempre puede lograr sus objetivos. MARY RENAULT

Morphine Kerouac Morphine

Kerouac yea Kerouac
His words the words so many words just
All brothers of the same horn sisters the saxophone
Notes music words a melody a quote a figure eight a figure
If you listen close to the drummer
It’s like a mirror and your invisible
Like your in a back seat
No handles on the doors just a beautiful driver up front
She knows where she’s going
Kerouac the observation machine
Caressing the most passing of scenes with photographic love
Passionate photographic love
venerable as anyone knew
His memories pull shades up and down
Doors are not done telegrams arrive
Every morning something extra ???
Remembering everything like a snatch of melody
A drumbeat remembering mythologizing
So fast all the time moving
The words the words are drumsticks pounding out drum beats
Like a monk like a monk melody
With mistakes yea mistakes and sudden inspirations
Edges corners explosions convections
All fast through a slow motion landscape
Yea fast through a slow motion landscape

The magic
instance of the
parriot tree,

Nothing like
a shot of junk for
sheer heavenly
contact,

clear as
a bell the mind
on morphine

i got all eternity
to do everything
you want me to do,
so there’s no rush

divagación sutil

una tarde calmada
que se va desenvolviendo
entre amigos vino y buena música

mística de la cotidianidad
que sin pretenderlo
trasciende el instante

y mientras ellos
disfrutan de la previa
del concierto

yo me cobijo con
la manta de recuerdos
y me fumo un canutillo

y me dejo vivir
de la vida
sin querer
queriendo

oda a Valparaíso

VALPARAÍSO,
qué disparate
eres,
qué loco,
puerto loco,
qué cabeza
con cerros,
desgreñada,
no acabas
de peinarte,
nunca
tuviste
tiempo de vestirte,
siempre
te sorprendió
la vida,
te despertó la muerte,
en camisa,
en largos calzoncillos
con flecos de colores,
desnudo
con un nombre
tatuado en la barriga,
y con sombrero,
te agarró el terremoto,
corriste
enloquecido,
te quebraste las uñas,
se movieron
las aguas y las piedras,
las veredas,
el mar,
la noche,
tú dormías
en tierra,
cansado
de tus navegaciones,
y la tierra,
furiosa,
levantó su oleaje
más tempestuoso
que el vendaval marino,
el polvo
te cubría
los ojos,
las llamas
quemaban tus zapatos,
las sólidas
casas de los banqueros
trepidaban
como heridas ballenas,
mientras arriba
las casas de los pobres
saltaban
al vacio
como aves
prisioneras
que probando las alas
se desploman.

Pronto,
Valparaíso,
marinero,
te olvidas
de las lágrimas,
vuelves
a colgar tus moradas,
a pintar puertas
verdes,
ventanas
amarillas,
todo
lo transformas en nave,
eres
la remendada proa
de un pequeño,
valeroso
navío.
La tempestad corona
con espuma
tus cordeles que cantan
y la luz del océano
hace temblar camisas
y banderas
en tu vacilación indestructible.

Estrella
oscura
eres
de lejos,
en la altura de la costa
resplandeces
y pronto
entregas
tu escondido fuego,
el vaivén
de tus sordos callejones,
el desenfado
de tu movimiento,
la claridad
de tu marinería.
Aquí termino, es esta
oda,
Valparaíso,
tan pequeña
como una camiseta
desvalida,
colgando
en tus ventanas harapientas
meciéndose
en el viento
del océano,
impregnándose
de todos
los dolores
de tu suelo,
recibiendo
el rocío
de los mares, el beso
del ancho mar colérico
que con toda su fuerza
golpeándose en tu piedra
no pudo
derribarte,
porque en tu pecho austral
están tatuadas
la lucha,
la esperanza,
la solidaridad
y la alegría
como anclas
que resisten
las olas de la tierra.