something’s changed

Something’s changed in your eye
I could see it when I walk through that door
Something’s changed in your eyes
I can tell that you and me ain’t right no more

You pull your lip into a smile
When you know that all the while
You ain’t that glad I’m came here
Now can’t you see I’m getting wise
To what your hiding in your eyes
Our situation is clear to me

Something’s changed in your eye
I could see it when I walk through that door
Something’s changed in your eyes
I can tell that you and me ain’t right no more

The way they would regard me
Those two eyes of yours could hardly
Do me no kind of wrong
Well let the things your eyes will reign
Rule my heart I feel no pain
Now all of that is gone

Something’s changed in your eye
I could see it when I walk through that door
Something’s changed in your eyes
I can tell that you and me ain’t right no more

Woah,you don’t look at me the way you used to look at me no
You don’t kiss me and hold me the way you used to no
Something’s changed
You don’t even talk to me the way you used to talk to me no
Woah woah woah woah
You’ve changed
I’ve changed
We’ve changed
Something’s changed
something’s changed

voces

mi voz es un susurro
del viento que se filtra
en las fisuras de mi alma

mi voz es el grito desgarrado
que se ahoga en el silencio
y muerde sus labios hasta sangrar

voz que recorre mis huesos
mi voz sin cuerpo rondando la mente
etérea descarnada sempiterna

mi voz esencia
mi voz ausencia
mi voz sin vos

mía la voz de Le Gris y la de Gerris
la de los alteregos muertos
y la voz de todos los Beatniks maricas

mía la voz de Whitman
es mi voz la de Lorca y la Andrés Caicedo
en sus cuentos de salsa y rock and roll

mia la voz desesperada
de todos los instantes
de agonía

mis voces de inocencia
y experiencia
como las de Blake

mi voz visionaria
profética
voz herética

voz de mutismo
impávido
de silencio pusilánime

mia la voz de voces
miles de ellas
pugnando por salir

mi voz escueta
monosilábica
esdrújula

mi voz quieta de ultratumba
del pasado y el porvenir
mi voz sin tiempo

voz del universo
y de la partícula
del ser y la nada

mi voz que te llama
y no encuentra
sino el eco

en medio del vacío
que se cierne sobre todo
voz errada y certera

voz que resuena
en mi hueco cráneo
voz que alberga en la bóveda

al universo entero
y al vacío pleno de nada

mi voz quejido
mi voz aullido
mi voz desvaneciéndose

mi voz último aliento
voz escarmiento
esclarecimiento y dicha

voz de silencio
llena de música
en el vasto cósmos

una sutil vibración

las crónicas gerrisianas IV (una parada en Rabat)

partí del misterioso Malí con la certeza de saber en qué vórtice se encuentra ahora Leo Le Gris.
fue extraño y maravilloso a la vez. llegar con el sinsabor de la ignorancia completa y despegar de esa hermosa tierra con la certeza de saberlo “vivo” de alguna manera que aún no comprendo bien, pero vivo al fin de cuentas.

es increíble cuánto cambia tu idea sobre la vida y la muerte, sobre el espacio y el tiempo. saber desde el fondo de tu ser que lo que hoy denominamos ciencia no es sino la misma magia ancestral y que aquello que aún no puede ser explicado por ella, no puede sino llamarse fenómeno sobrenatural o fenómeno mágico.

y fueron sobrenaturales las visiones con la cerveza ritual dogon y fue mágico también el siguiente día cuando el hogon se acercó y tomando la bolsa con los objetos de la lista los ordenó, de acuerdo a su sabiduría y ayudándose de nuestro guía sentenció: “aprende bien el orden en que te entrego estos objetos, ese será el orden que deberás seguir para tu viaje. tu sabes desde ya cuál será tu siguiente parada”. se puso de pie y colocándome su morena mano en mi pecho agregó: “no estarás solo en ésta aventura maravillosa, yo estaré siempre junto a ti para lo que puedas necesitar”, y quitándose uno de sus collares de cuentas me lo entregó solemnemente. yo dí las gracias, escribí en mi libreta de notas y también memoricé el orden de los objetos, los regresé a mi mochila y partí hacia el Land Rover Santana que ya encendía motores para llevarnos de regreso hacia Burkina Faso.

nuestro viaje de regreso fue silencioso y meditabundo. mis nuevos amigos franceses debían aprovisionarse para su siguiente inmersión en tierras de niger. yo pensaba que en efecto son unos buenos muchachos y que son aún mejores investigadores: dedicados, eshaustivos, detallistas, pero que aún así algo cortos de miras. y estando en medio de estos pensamientos fue que Michael (Leiris) rompe su silencio y me pregunta así a quemarropa por mi experiencia con el sacerdote y sobre la siguiente etapa de mi viaje.

-¿qué quieres que te diga, amigo?- respondí. – yo solo sigo mi destino, el hugon no hizo sino interceder ante su dios y el espiritu del mijo hizo el resto. ¿qué es el resto? eso es algo que un científico como tú tiene que descubrir, etiquetar y poner un nombre para poderlo clasificar, codificar y de paso simplificar, inclusive hasta el absurdo, hasta el ridículo si es necesario. pero como te he tomado aprecio, te ahorraré el trabajo y te lo diré: tengo que traer de regreso a alguien que está en una de las estrellas de sirio, y eso fue lo que descubrí aquí en esta tierra dogon. así te parezca increíble. y tanto Amen Ya como su sacerdote me dijeron en parte lo que necesitaba saber. ¿y qué es? pues que esa persona está bien, muy lejos de aquí, a años luz de aquí, pero él está vivo y sano y con ganas de regresar y haciendo todo lo posible para lograr su cometido.

– no me parece increíble ni descabellado, sencillamente me parece imposible, ¡pero he visto tantas maravillas en esta travesía que ya no se qué creer y qué no! sólo te deseo que logres tu cometido. fue su respuesta y esbozó una sonrisa cómplice

– opino lo mismo- dijo su compañero, quien venía revisando concienzudamente unos mapas. – éxitos en tu empresa, camarada.

el silencio regresó y el viaje fue llegando a su fin. nos depedimos en la estación de buses con un abrazo fraternal, intercambiamos correos electrónicos y yo volví a mi hotel, tomé una ducha fría, bajé al restaurante, comí una buena cena típica, pero que no tuviera demasiadas grasas, recogí mis maletas y tomé un taxi rumbo al aeropuerto.

el vuelo que debía abordar hacia Barcelona, tenía como escala Rabat y me pareció que sería una bonita parada antes de embarcarme en mi siguiente aventura.

el horizonte se teñía de rojo y yo podía divisar con la última luz del ocaso el estrecho de Gibraltar en lontananza. la azafata anunció el aterrizaje y todo el mundo abrochó sus cinturones, yo tomé la última fotografía y traté de relajarme, porque a pesar de todo, le tengo pánico a los descensos y a los aviones. todo transcurrió sin inconvenientes.

luego, esperando por mi equipaje escucho (maravillosa casualidad) un par de voces femeninas que conversan en un español sudamericano, con marcado acento paisa y no pude evitar voltearme y admirar a un par de chicas (una rubia y otra morena) que en medio de risas discutían su próximo itinerario.

entonces me acerco sumamente intrigado, saludo con un ¡quehubo pues, que hacen uds dos por acá tan lejos de medallo, home! y ellas sorprendidas se miran y se rien como dos ángeles traviesos y responden “¿vos también sos colombiano?, nosotras venimos de vacaciones y cómo es que te llamás?”

nos presentamos. y yo les pregunto si ya tienen hospedaje a lo que en coro contestan que si, que van a una posada tipica marroquí. yo les digo que si no les molesta me gustaría acompañarlas y de paso volver a hablar en español por unos días. ellas estan encantadas por la coincidencia y aceptan de buena gana.

Ximena y Paula, primas hermanas, cómplices y amigas, deciden aceptar en sus planes vacacionales a este personaje y ahora los tres nos dirigimos hacia la posada para disfrutar de la noche marroquí.

al – teridad – es

pensar en tu vida, sentir la vida fluir. plantarse en una idea, en un deseo, en un sueño y hacer que se concrete. ansiar un cambio y ver como se fragua día tras día hasta que dejas atrás un ciclo y comienzas otro nuevo. y agradecer porque el universo conspira más allá de tu conocimiento para que tu te entregues a vivir. a agradecer por lo que te ha sido dado y por lo que no.

planos de tu vida. ser y parecer. y discrepar (con tus jefes por ejemplo) en eso del parecer. uno es y punto. no soy lo que parezco, soy lo que soy: no sólo Talidad. también casualidad irremediable, único e irrepetible, una pequeña parte inmersa en el Todo en todos los planos, más allá de lo que deba parecer uno se es. uno se debe en primera instancia a uno mismo. si se debe a uno mismo están por ende los demás.

que cuántos uno decida ser, es otra historia. a mi me bastan dos, tres con el que labura y gana el dinero. el ingeniero que trata de hacer las cosas bien. él es el yo responsable, el chico organizado que paga las facturas y va al mercado, pero además están Toño y Leo. joven y viejo respectivamente. o mejor dicho, el primerizo y el experimentado jugador. el poeta que busca su voz y el cronista que relata sus aventuras desde el averno inclusive.

ambos (los tres) se complementan, y es por medio del “ingenio” del original que estas otras dos versiones coexisten y moldean al ser que soy.

ahora y aquí cada uno hace lo que debe. Leo busca regresar ¿para qué? aún no se sabe bien, pero en esas anda mientras nos relata sus crónicas bizarras, increíbles. Antoine divaga por el orbe buscando reunir lo que precisa para hacer que el otro pueda volver y mientras tanto escribe poemas, conoce bandas, descubre películas, arte y mujeres, en suma, vive, vive sin más preocupación que esa.

Se acercan las vacaciones y todo parece confabular a favor de los tres. ya estaré dejando más detalles al respecto. por ahora, aguardo con impaciencia el nuevo post de Toño desde quién sabe qué lugar, pero me asegura que conoció a un par de chicas fenomenales que merecen la pena que se les dedique una entrada en completa en los hipertextos. ¿serán acaso viejas conocidas de Le Gris? nos toca esperar para averiguarlo, por ahora

adieu.

JS

mujer del barrio trinidad

andá mujer de gatos y plumaje, noche casqui suelta y piernas de embalaje, andá a tus aventuras de perfil y asomo de divinidad. brincona de luces y calienta huevos del barrio Trinidad, no me digas no. no me digas más AMOR!

palabra de bajo precio, en tus labios traicionera y falacia del pecado traidor. sucia dama de caminar curvilíneo, furtiva, escandalosa, pintorreteada y escamosa moza divinidad, del barrio Trinidad.

te fuiste para no volver, te fuiste con el rapao de san Rafael, el mismo aquel que a cuchillo atendió al portillo en pleno portal, ah! mujer divinidad, del barrio Trinidad. con tu boca asesina y tus labios de azafrán.

ahora vas por las calles con tu macho buscando a quien engañar, mujer mala y perversa, mujer de fiesta, baja mujer, del barrio Trinidad. mala y perversa mujer, mujer del barrio Trinidad, de fiesta baja mujer, mujer del barrio Trinidad, mala y perversa mujer, de fiesta baja mujer, mujer del barrio Trinidad

un acceso dogon a la consciencia de ser (las crónicas gerrisianas – Niger III, parte final)

noche plena de cánticos y danzas rituales mágicas y misteriosas. los dos franceses documentan todo intentando comprender su significado. yo en cambio intento sentir. entrar en una comunicación mística con el Hogon mientras bebemos cerveza de mijo y comienzo a percibir algo nuevo sobre la roca. es una Mantis que repta en silencio por entre muros de palabras dementes y se desliza entre los rincones de la inconsciencia en diamantinas sinapsis.

¿qué busca el poeta sino lanzar el grito mitológico que atraviese el cosmos y haga que éste se estremezca?
¿eco de la voz de Le Gris, perdida en el vórtice más lejano y susurrada de nuevo por el efluvio del alcohol, o alucinación inminente de una intoxicación sagrada? eso ya poco importa.

Antoine, argamasa de fibras y tendones, de nervios derrotados, derretidos. iluminado por la consciencia luminosa del Ser. Antoine y Leo. y también el sacerdote Hogon guía y protector. sólo entonces recordó cuando preguntó al Yagé y este respondió y pudo ver y percibir al espíritu recorrer dentro de sus huesos como un cálido fluído celeste.

fue ese su primer acceso a ese nivel de consciencia. de eso hace un par de lustros en la juventud temprana y sólo ahora comprendía la futilidad del tiempo, la sutileza de las formas, lo elevado del arte, lo sublime de la música y la paz del silencio que se esconde tras las rocas.

entonces preguntó en un murmullo que se hizo lamento de armónica de blues que rasgó el aire en un santiamén al brujo que en actitud de ceremonioso ritual comenzó a hablar mientras las imágenes brotaban de su boca y de detrás de ella y de debajo y arriba de ella en pulsaciones que eran tamboras retumbando en la desértica noche de Mali.

y cada uno de los objetos de la lista cobraron sentido y supo entonces que su viaje estaba ya trazado y que el destino final sería develado en su justo momento.

entre las cósmicas visiones de Emme Ya Le Gris irradia bondad. cuánticas cuerdas que vibran y que se conectan y trasponen, se funden y deshacen en halos sucesivos bajo los prístinos cielos de Nyan Tolo. pequeña habitación de la Torre más alta donde Leo escudriña otras bóvedas, y sus guías son otros soles, otros son sus instrumentos que le traerán de nuevo a casa.

lo vió regresar, partir de la morada de los dioses a la que por destino arribó, para luego retornar triunfante y humilde del más allá, venciendo a la muerte en una carroza de fuego como lo mencionan los antiguos. un astronauta ancestral que viaja hacia el pasado. eso es lo que vió Antoine antes de perder la consciencia y caer suavemente sobre la blanda tierra terracota de esa aldea perdida en Malí. mientras Marcel Griaule y Michel Leiris, dos expedicionarios de talla mundial, duermen como niños con la satisfacción del deber cumplido…

mañana nacerán a un mundo nuevo. es el inicio de un proceso que es irreversible y lo saben. Emme Ya se ha manifestado y todos han visto lo que debían ver efectivamente. Antoine sabe que aún no ha terminado y que antes de partir tiene una última conversación con el brujo Dogon. una conversación que tal vez ya se sostuvo en alguna otra ocasión.

al despertar el medio día era espléndido y la resaca también.