H. Pobrero – nuevo sencillo de Bambarabanda

Qué alegría sentí cuando en Boogaloop hace un par de semanas pude disfrutar luego de unos meses de ausencia en tierras bakateñas de toda la energía de Bámbarabanda en vivo, presentando su nuevo sencillo. H. Pobrero.

Ellos, como todo artista, deben propender por la masificación de su obra, que su público crezca, ser aún más reconocidos, trascender fronteras y si esto es “ser comercial” entonces todo artista lo es. El artista “Underground”, el artista “Indie” es sólo una catalogación inventada por los críticos que generalmente estan inmersos en el mainstream. El artista quiere ser escuchado, aplaudido, admirado.

Bambarabanda, o como bien lo han expresado, Bárbara Banda, sigue su exploración, sigue con la búsqueda de su sonido característico sin negar las influencias (¿qué artista no ha sido influenciado por otros artistas?) que bien pueden provenir de ‘Los Alegres de Genoy’, del folklore andino tan valorado en el Sur de Colombia, como de la ‘No Smoking Orchestra’ de Kusturika y todo el folklore Balcánico.

Aludir cuestiones de humildad o de orgullo por parte de los fanáticos es algo que ellos, como artistas tienen claro y que nosotros debemos comprender, ante todo porque el artista es un ser humano y no una máquina de firmar autógrafos y posar para fotos. Bambarabanda nos lo recuerda claramente “Fama barata para tu cabeza”.

Sus letras siguen siendo críticas, ácidas y al mismo tiempo divertidas, irreverentes. Propuesta en la que sin duda muchos otros “artistas comerciales” no incursionan porque piensan primero en la Payola y en la censura de los medios, sin atreverse a desafiar al “stablishment”; Bambarabanda no,siguen ellos en su evolución artístico musical, rescatando los sonidos andinos y mezclándolos maravillosamente con géneros de la música popular y con folklore europeo (italiano y balcánico). recordándonos nuestro compromiso con nuestros hijos y con el planeta, haciéndonos recapacitar sobre nuestro modo de obrar, mientras bailamos, mientras “levantamos canillas” al son de unos San Juanitos punkeros y degustamos su puesta en escena tan teatral.

por mi parte sólo me resta decirles que es unexcelente sencillo Bámbaros, que queremos ver pronto ese nuevo trabajo discográfico y que ojalá se embarquen en una gira nacional e internacional que nos haga sentir ese orgullo de ser nariñenses de pura cepa.

 

aquí lo pueden escuchar http://www.shock.com.co/audios/audioshock-bambarabanda-hp-obrero

hasta la próxima.

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concentración

concentro los esfuerzos en mi aprendizaje
dedico tiempo a descifrarme
a entrever y develar el misterio que se alberga
de puertas para adentro

mis sentidos son ventanas
veo con el corazón
y la razón me sirve como bordón
nada más

querer ser

Si quieres ser rico —entiéndete con la policía.
Si quieres ser célebre —entiéndete con los periodistas.
Si quieres ser saciado —con tu suegra.
Si quieres la paz —con tus vecinos.
Si quieres dormir —con tu mujer.
Si quieres perder la fe —con el cura.

reencuentros

 

irse y volver
ocultarse, perderse
escabullirse
volarse lejos

así sucede
que hay días en que
la sed de escape
puede más que la costumbre
y los hábitos
que jamás han hecho monjes

y entonces me voy
para perderme para siempre
y me termino encontrando
en tus palabras

en esos momentos
que a pesar de la distancia
nos dedicamos fugazmente

y esta manía de negar
el lazo que nos une
termina en una
rendición incondicional

en ansias de reencuentro
en alegrías renovadas

que solo se confirman
cuando nuestras miradas
se encuentren
nuevamente

entre irse y quedarse

entre irse y quedarse duda el día,
enamorado de su transparencia.

la tarde circular es ya bahía:
en su quieto vaivén se mece el mundo.

todo es visible y todo es elusivo,
todo está cerca y todo es intocable.

los papeles, el libro, el vaso, el lápiz
reposan en la sombra de sus nombres.

latir del tiempo que mi sien repite
la misma terca sílaba de sangre.

la luz hace del muro indiferente
un espectral teatro de reflejos.

en el centro de un ojo me descubro:
no me mira, me miro en su mirada.

Se disipa el instante. sin moverme,
yo me quedo y me voy: soy una pausa.

Octavio Paz
árbol adentro (1976 – 1987)

quintaesencia

entre tanto acontecimiento trágico o memorable, la serenidad del espíritu como herramienta para no desfallecer. tiempos violentos que merman la fuerza, que desatan obscuros sentimientos escondidos en las profundidades del ser. no se puede pretender hacerse el de la vista gorda. celebra modestamente tus pequeños triunfos cotidianos, esfuérzate aún más en eso, lo que de verdad vale la pena mejorar, tu mismo. si en tu camino se cruzan seres de luz que te permitan ver la senda, bien. pero recuerda tú eres tu propia lámpara. la luz también irradia de tí, por eso no estas solo. deja llegar, deja partir y no retengas sino la quintaesencia. la tuya, la de otros, la de todos, la del Ser.

peñon

 

en medio del agua gris que ondea, las blancas nubes se deslizan. bajan y acarician despreocupadas las copas de los árboles. la gran roca que se alza imponente, enseñando orgullosa toda su negrura.

humildes ascendemos en una ceremonia solemne que se matiza entre la llovizna intermitente, un escalón tras otro hasta casi topar el cielo con las manos. la tranquilidad que da la contemplación, esa sensación de infinitud y de pequeñez incomparable. saberte ínfimo, frágil, diminuto y sin embargo saber que el Todo está también dentro desta consistencia material que se mueve y respira y percibe.

identificarse , compenetrarse con la magia que se respira en el aire del lugar. llevarte un puñado de recuerdos y sonrisas en unas cuantas imágenes fotográficas, tu propia película mental en la que la inevitable banda sonora es imposible de hacerla a un lado ( ni siquiera el cine mudo era dueño del silencio), los sonidos de la lluvia chocando contra las carpas de los jeepaos, y tintineando contra los parabrisas, los neumáticos chirriando sobre la húmeda carretera llevándote hacía la ciudad entredormida que te vuelve a recibir indiferente.

no creo

en los sonidos del perdón. no hay nada que perdonar. queda la desnudez de los afectos, la máscara desollada donde se ve el rostro antes cubierto por la podredumbre.

Rocío Cerón