Una historia de la antigua China

 

Cuando un ciego se despedía de su amigo, éste le dio una lámpara. “Yo no preciso de la lámpara, pues para mí, claridad u oscuridad no tienen diferencia” -dijo el ciego. “Conozco al respecto, pero si no la lleva, tal vez otras personas tropiecen con usted” -dijo su amigo. -“Está bien” Luego de caminar en la oscuridad tropezó con otra persona…. -“¡Huy!”-dijo el ciego. -“¡Hay!” -dijo la persona chocada por el ciego en la oscuridad. -“¿Usted no vio esta lámpara?” -dijo enojado el ciego. -“¡Amigo! Su lámpara estaba apagada”.

tomado del FB de Juan Carlos Florez

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