lonely weekend

finde extraño. los planes se desbaratan y debo reprogramar la agenda a última hora.

viernes. tenía ganas de salir de la ciudad pero no a los sitios de siempre. en vista de la soledad, decidí reinventar mi tiempo libre y sacarle provecho a la feria del libro que por estos días se celebra acá en Rolandia. el cansancio laboral me impidió salir, así que a pesar de las ganas de beberse las consabidas chelas, para las once pm abrazaba a Morfeo y me sumía en un sueño sin sueños bastante reparador.

mañana de sábado de pereza absoluta. húmedos letargos de eucalipto al medio día y el almuerzo frugal. la tarde como la mañana nada de nada y se deja llevar por la corriente del dia. de la vida misma.

la noche se repartió entre filmes, cubas libres. las nuevas noches de la radio ahora más virtual.

mañana de resaca dominical. esta vez no sonaba sunday morning, asi que era un poco triste soportar el viaje en bus sonando en modo monofónico. no había otra salida, era eso o el viejo radio vallenatero, o la difusión de conversaciones fútiles entre el atestado pasillo central.

en las calles del barrio el sueño de los casi justos lo soñaban los mendigos. yo necesitaba una ducha, un café y algo para comer. luego a la Feria a comprar libros para seguir leyendo todo lo que se pueda leer. horas degustadas entre estantes de editoriales, no había mucha poesía como pude pensar, o desear. pero logré barrer algunos géneros predilectos. y a cada uno su post, van a ver.

las coincidencias que solo le suceden a Antoine. hablando de Pessoa y recordando a Tabuchi obtengo un bello híbrido de libro de sueños. Dalí y el Angelus de Millet. Peri Rossi para mis Babel Bárbaras, la Conspiración de los Tontos para novelear de verdad. las cartas del Yagé. beatnik memoriam. algo de nueva poesía catalana por aquello de las vanguardias y un cafesito, ¿por qué no?

la noche cayó demasiado rápido para mi gusto y la feria es más que libros, el pabellón boyacense para admirar. detalles interesantes en el pabellón del bicentenario. me pareció que faltó más de Caicedito, pero creo que todavía es mucho pedir. quedé con ganas de volver, se entiende que con más dinero. se supone. para mi tristeza la Feria dura menos días de los que deben transcurrir para que me paguen de nuevo. para mi consuelo, tengo muchos libros nuevos que leer. y que releer.

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